El México que se nos fue…

El México que se nos fue…

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Homero Doporto Morales

Mi familia llegó de Chihuahua al Distrito Federal y nos radicamos en la colonia Merced Balbuena, para clase media, en un edificio de cuatro pisos y desde ahí veíamos los llanos sin fin, que hoy conocemos como la Magdalena Mixhuca y pasando el Río Churubusco, empezaba una serie de balnearios sobre la calzada Zaragoza, El Bahía, el Agua Caliente, que desaparecieron en la ampliación de la Calzada Zaragoza y más adelante, dentro de la colonia Pantitlán estaba Las Termas, se llamaba así precisamente por su agua calientita y en ese misma Calle 1, al final, se veía el Olímpico, con dos albercas, donde los fines de semana, en sus salones había bailes con orquestas de renombre.

Eran años de la posguerra y en la música ambiental de los balnearios, lo mismo en las cantinas del DF se escuchaba la canción titulada Despedida, del puertorriqueño Pedro Flores, que te hacía llorar porque la letra hablaba de los soldados que dejaron su patria para incorporarse a la Segunda Guerra Mundial.

La primaria a la que asistíamos, mis hermanos y yo, estaba ubicaba en la calle Guatemala 69, se llamaba “Rodolfo Menéndez”. Estaba en el mero centro de la Ciudad de México. Por cierto, les platico que Mario Moreno (Cantinflas) estudió en la misma escuela primaria que yo. Eso lo contaban los profesores y todo el mundo lo creía.

Había dos camiones cuya ruta nos convenía, el que pasara primero era al que nos subíamos. El “Peralvillo-Consolidada” se iba por Morazán y dos cuadras después tomaba Fray Servando Teresa de Mier, que en ese tiempo se llamaba Cuautemotzin. Al llegar a Anillo de Circunvalación, estaba lo que más tarde sería el cine Sonora. Más adelante, el cine Atlas (el Nacional no existía). Y a una cuadra de ahí, se llegaba al cine Colonial, una verdadera joya… Todo su interior era bellísimo; casi comparable con el cine Alameda. Este último lo conocí a los 12 años, cuando un amigo me invitó a ver “La Cenicienta”. Era de los cines más caros, el boleto costaba 4 pesos. En las paredes laterales del cine Alameda había figuras en relieve que simulaban casitas, edificios y hasta una iglesia. Era una decoración fuera de serie y como la alumbraban con focos de diferente color se veía sensacional.

Y más adelante, donde se encuentra el metro Pino Suarez, estaba el cine Cairo y pasando la calle Don Miguel, ahora Izazaga, se encontraba el cine Rialto. En ese tiempo, la circulación era de sur a norte y la calle era muy angosta, de los dos lados estaba llena de zapaterías hasta Venustiano Carranza y entrando a la Plaza de la Constitución, todos los camiones se paraban en medio de la calle; enfrente del Palacio Nacional, a un lado pasaban los tranvías. Los únicos camiones que estaban en la orilla eran los que iban a las colonias Federal, Puebla, Oriental, Pantitlán, entre otras. Luego caminábamos por la calle Seminario y en la esquina con Guatemala, había unas cuantas ruinas arqueológicas, durante muchos años caminamos por ahí, sin imaginar que abajo estaba un tesoro arqueológico: El Templo Mayor, que se descubriría décadas después

Se me olvidaba platicarles que el legendario restaurante Danubio estuvo primero ubicado en el terreno donde ahora está El Palacio de Bellas Artes. Hoy en día, este lugar especializado en mariscos, se ubica en la calle de Uruguay número 3.