Mañaneras mantienen informado al pueblo

Mañaneras mantienen informado al pueblo

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Esteban Durán

Al cumplir un año como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador marcó con sus conferencias diarias, llevadas a cabo en el salón Tesorería, la agenda política de la nación, así como la gestión de Gobierno en la cual da muestras de su liderazgo.

Tras 12 meses de su administración, las llamadas “mañaneras” han tomado fuerza a medida que han transcurrido los meses, desde el inicio de su mandato se fueron alargando hasta un promedio actual de casi dos horas diarias.

En estas más de 300 conferencias, en cada una de ellas, dedica tiempo a responder los cuestionamientos de los representantes de los medios; que en algunas de las veces, sin querer, llevan, el mensaje del “adversario” y que de manera simple y sencilla el mandatario da respuesta.

Vale la pena mencionar que algunas de  las preguntas sirven para que López Obrador de cátedra de historia y se explaye, para de esta forma ilustrar e informar, no a los periodistas, sino a los millones de mexicanos que le siguen diariamente en las redes sociales,

De esta manera, exhibe las fallas de las administraciones anteriores, propiamente de los neoliberales, con lo cual calla las voces de quienes lo denostan  y critican; de igual manera el foro lo utiliza para anunciar su campaña contra la corrupción, herencia de gobiernos que dejaron en el olvido a los sectores más vulnerables.

En cuanto a materia de seguridad, el tabasqueño  ha sabido confrontar preguntas incómodas, como la violencia criminal o la marcha de la economía, las cuales son muy recurrentes, sin embargo, se apoya en datos que sus colaboradores le dan para responder con bases dichos cuestionamientos.

En ese sentido, las conferencias de antes cambiaron del todo: se acabaron las formas acartonadas y protocolarias de cubrir la llamada “fuente presidencial”, donde unos cuantos tenían el acceso al inalcanzable Jefe del Ejecutivo.

También se acabaron los privilegios que gozaban, quienes desde una lujosa sala de prensa, en Los Pinos, sólo informaban la “nota oficial”, lo que querían que el pueblo supiera, bueno ni si quiera eso, porque las noticias emanadas del Estado eran exclusivas para un sector de la sociedad.

En historia quedaron las costosísimas giras que el mandatario y su séquito de colaboradores realizaban a lo ancho y largo de la República Mexicana, claro sin  faltar el “pull de prensa” que representaba al erario millones de pesos.

El flamante “avión presidencial” era el transporte que sirvió por décadas a las administraciones en turno, no sólo para giras de trabajo, sino para viajes de placer, donde unos cuantos periodistas fueron partícipes de ese criminal derroche de dinero, mientras que millones padecían de una galopante pobreza. Un verdadero insulto a los mexicanos.

Todo revolucionó; la 4-T llegó también a las tareas diarias del periodismo; ya no son unos cuantos quienes cubren las actividades del Presidente; el trabajo de Andrés Manuel López Obrador al frente de este gran país se volvió más pública, ahora todos saben de sus resultados, de sus proyectos y programas, de su gran ambición porque haya beneficios reales para los más pobres, los más necesitados.

Las “mañaneras” se han vuelto un referente informativo para millones de mexicanos; desde Palacio Nacional, en punto de las siete de la mañana, el Ejecutivo federal da a conocer de sus logros en materia de seguridad, de sus avances contra la pobreza, de esa lucha constante contra sus adversarios, por vencer  al neoliberalismo que se esmera en poner obstáculos al “peje”, como millones de mexicanos le dicen cariñosamente.

Más que informar a los medios de comunicación, a la sociedad, a un sector de la población, “las mañaneras se han convertido en el noticiero del pueblo”, del que merece saber qué es lo que hace, cómo va y qué dice su Presidente.