‘Huérfanos de Brooklyn’

‘Huérfanos de Brooklyn’

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Edward Norton escribe, dirige y protagoniza una producción plagada de misterio, asesinatos y corrupción en la ciudad de Nueva York

Harry Plus

Ciudad de México.- A través de los años dentro de la cinematografía hollywoodense e incluso dentro de las propias historias en las series de televisión, las narrativas relativas a la investigación privada, los asesinatos, el misterio y la corrupción política, han fascinado a propios y extraños y han encontrado un nicho sumamente audaz al cual alimentar, pues permiten trasladar nuestra imaginación hacía situaciones de alto riesgo y suma valentía que por lo regular ponen en jaque y entredicho a los protagonistas, ocasionalmente con finales agridulces, pero que permiten la redención de su persona, y justamente, luego de dos décadas de tener un primer contacto con la novela de Jonathan Lethem, Edward Norton escribe y readapta la historia de ‘Motherless Brooklyn’ (‘Huérfanos de Brooklyn’) a la pantalla grande, pues cambia toda la ambientación de los años 90’s hacía los 50’s, dotándola de mayor intriga para la audiencia.

Es por eso que la historia nos lleva a conocer a ‘Lionel Essrog’ (Ed Norton), quien es un detective que padece el síndrome de Tourette. Luego de presenciar el asesinato de su mentor y mejor amigo, ‘Frank Minna’ (Bruce Willis), Lionel decide emprender una búsqueda para capturar al asesino y junto a dos aliados, ‘Laura Rose’ (Gugu Mbatha-Raw) y ‘Paul Randolph’ (Willem Dafoe), desenmarañar a su paso una intrincada red de corrupción que llega hasta las más altas esferas de la ciudad de Nueva York.

Es grato reconocer que el propio Edward Norton, conocedor y meticuloso, conocía a la perfección su intención con respecto a esta película, tenía una visión clara sobre los personajes y el desarrollo de una historia ambientada a finales de los años 50’s (estupendamente bien estructurada), que utiliza diversos elementos del cine noir y de gángsters para construir algo único dentro de nuestra contemporaneidad, y que plantea misterios, asesinatos y engaños al más puro estilo dentro del cine clásico, que mantendrá al espectador al pendiente de lo acontecido y que incluso le permitirá coludirse de cierta manera con la investigación, para que pueda llegar a sus propias conclusiones.

Dentro de la propia construcción, los elementos que acompasan la historia se sienten sumamente elegantes y en armonía, pues primeramente las tonalidades oscuras que van por añadidura dentro de cada escena le brindan el toque necesario para envolvernos en este suceso, al igual que el ritmo y las melodías dentro del score compuesto por Daniel Pemberton, cuyos arreglos y sonidos jazz te permiten juguetear con la ficción de la época planteada, dotándola de un aire nostálgico y desesperanzador. La visión del cineasta para utilizar los correctos y diversos ángulos y movimientos de cámara, dan un mayor alce su producción, pues brindan el plano interno que conecta con las emociones del protagonista y sus alrededores.

Desafortunadamente el ritmo que posee no se mantiene con solidez durante sus casi dos horas y media de duración, ya que por momentos lo incesante de su comienzo se va diluyendo conforme se van planteando las nuevas lineas argumentales y problemáticas que se tendrán que sortear, pues los personajes se van de su sintonía y su fluidez pierde peso. Los enredados que plantean confunden hasta a los propios personajes, ya que la red de misterio y engaños nunca deja ver una inminente claridad para una pronta resolución y solo genera más caos, algo que también termina por desanimar al espectador hacia su final.

Las actuaciones son otro tenor que se desaprovecha dentro de la cinta, ya que exceptuando lo realizado por el propio Norton, el resto del maravilloso elenco se siente totalmente desangelado, lo cual genera incertidumbre y desatino, ya que no permiten un complemento adecuado dentro de la colaboración y lo orgánico que se pretendía lograr, quedando solamente en una promesa de reparto estelar que nunca termina por despegar. Lo que permea dentro de la credibilidad de la ficción y genera desacuerdos para con el espectador.

Pese a las diversas problemáticas y desatinos dentro de su narración, ‘Huérfanos de Brooklyn’ es una cinta que evoca emociones y sentimientos de los grandes clásicos del cine noir y de gángsters que seguramente engatusaran a más de uno, permitiendo disfrutar de un estilo visual distinto a los convencionalismos hollywoodenses.