El drama de la seguridad

El drama de la seguridad

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Eduardo Betancourt

ES PRECISO MENCIONAR QUE TODOS LOS MANDATARIOS ESTÁN…

…labrados con la misma madera. El caso en concreto es la conducta cotidiana de soberbia que caracteriza a quienes ejercen el poder, los cuales son ajenos a rendir cuentas. Simplemente se sienten dioses, dueños tanto de personas, como de bienes. Eso explica por qué siempre benefician a sus amigos, conocidos y familiares designándolos en cargos públicos; realizan proyectos y gastos inexplicables difíciles de justificar.

Su arrogancia no tiene comparación, se sienten dueños de la verdad y, es imposible que tengan el trato más elemental de educación, que es, el saber escuchar; rebaten cualquier opinión, aseguran tener sus propios datos y, por supuesto, según ellos, jamás cometen errores.

Actualmente el tema de la inseguridad en nuestro país, no tiene similitud con ningún otro en el mundo; aseguran sin más, que como país estamos peor que en Siria, lugar en donde la violencia no tiene límites y, ante tal aseveración, en vez de actuar, los gobernantes se justifican, culpan al pasado y no se dan cuenta que el error se encuentra en sus malos colaboradores, inexpertos audaces y muchos solo hablantines.

Cuando nos llegamos a enfermar, no buscamos que nos cure un amigo o un familiar, siempre procuramos visitar al especialista más capacitado; de la misma manera, el día que así actuemos en materia de seguridad, con toda seriedad debemos buscar a los mejores, a los más capacitados, a quienes tengan el talento para combatir ese terrible mal.

La estrategia que debe seguirse para el combate a la impunidad es la aplicación estricta de la ley, los delitos que cometen los perversos asesinos, deben ser castigados con una sanción ejemplar. Busquemos a esos personajes conocedores de la ley, del derecho que den respuesta concreta para combatir el mal de nuestros días.