Nueva ruta: pendiente

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Ciudad de México.– “El Exatlón sirve para crecer y para valorar todo lo que tenemos”, dice Ingrid Drexel, quien hace apenas tres días regresó al que algunos podrían llamar el mundo real, luego de su experiencia en el reality show .

La regiomontana, quien actualmente es una de las ciclistas de ruta y pista mejor rankeadas en el globo, en entrevista con Grupo Cantón se sincera y comparte que, después de muchos años sudando la gota gorda arriba de una bicicleta para sortear los circuitos más inverosímiles climáticamente hablando, se la pensará bien si quiere mantenerse compitiendo en el alto rendimiento.

“Primero me voy a tratar el problema físico que tengo, y después de eso voy a retomar mi actividad, no sé si voy a regresar al profesionalismo, o hacerlo de una manera más local, amateur, por así decirlo, pero siempre voy a querer subir – me a una bicicleta”.

La decisión, que tras haber cruzado las rutas estelares podría no ser tan complicada, lanza que la dejará a lo que le dicten las ganas y su pasión. “Después de tanto tiempo como profesional, estando viajando y dejando a la familia. Realmente han sido como 10 años que he vivido con la misma maleta y en aeropuertos, yo creo que la mayor parte del año la pasaba arriba de un avión, entonces también es pesado, y de pronto nos damos cuenta que es momento de pasar al siguiente capítulo. Si no retomo ese amor y esa pasión para seguir con ese sacrificio, yo creo que ya no será para mí”.

Ingrid, durante la charla, hace una regresión, escarba en la memoria, comparte cómo fue que tomó la decisión de pedalear para validar grandes trayectos o completar distancias en un velódromo.

“En mi casa desde chicos nos inculcaron la actividad física, mis papás nos querían en las tardes haciendo algo, nunca nos dijeron tienes que hacer esto como tal; empecé con el ciclismo a los ocho años, y te puedo decir que antes practiqué diez deportes, pero iba y no me gustaban.

“Por ejemplo el tenis me gusta verlo, pero con las pelotas no me coordino, el basquetbol por la altura, pero igual era algo que no me llenaba, no coordinaba, hice natación, hice ballet, gimnasia, pero yo decía que tenía como dos pies izquierdos, una amiga me in – vitó al ciclismo en un curso de ve – rano, y de ahí me enamoré”.

NUEVA EXPERIENCIA

De hecho, y como si fuera una broma del destino, sin importar el tiempo que duró su última experiencia en una isla de República Dominicana, la incursión a ésta se dio luego de que presentó algunos problemas físicos que le impidieron cumplir con su temporada en Europa, pues hace tiempo optó por rodar en donde están los grande de su deporte.

“Sí sabía lo que era Exatlón, pero no tenía la imagen completa; en noviembre del año pasado me invitaron, pero la verdad no acepté porque estaba enfocada en mi carrera deportiva, tenía ya un compromiso con mi equipo, tenía mi competencia de febrero a septiembre.

“Sin embargo, a principios de 2019 tuve una lesión crónica, en abril vuelven a buscarme, me preguntan de mis planes, y por azares del destino todo se acomodó”. Sin que fuera a ojos cerrados, Drexel cuenta que algunos amigos atletas de Monterrey le contaron de qué se trataba esta competencia extrema.

“Tuve la oportunidad de platicar con varios compañeros regios que estuvieron, y te puedo decir que todo lo que se ve es verdad, no hay nada detrás de cámaras que no se proyecte, las tenemos 24 horas, obviamente no se puede transmitir todo.

“Sí hay comidas limitadas, en la cabaña no descansas al cien, de alguna manera ya sabes a lo que te enfrentas más o menos, pero no es lo mismo que te lo platiquen a vivirlo. Nadie me habló cosas feas, tal vez el susto fue cuando me dijeron: ‘Vas a sufrir, pero aguanta, porque esto sólo se vive una vez, y en el futuro te va servir mucho, tanto personal como profesionalmente’”, finaliza.