La lección de “Gran Torino” frente al racismo

La lección de “Gran Torino” frente al racismo

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Hay mucho racismo en EE.UU, no cabe duda de eso. Un hecho lamentable que cimbró a México el pasado sábado fue el tiroteo dentro de un centro comercial en El Paso Texas, que dejó un conteo de 20 personas muertas y 26 heridos, la mayoría hispanos y mexicanos. Un discurso de supremacía blanca se impuso ante la vida de las personas, un discurso y un arma.

Negros, latinos, Asiáticos… La minoría siempre se ve involucrada en actos de terrorismo (no hay otra palabra más acertada que esa) donde impera la violencia. Muchas películas abordan este tema, pero ninguna de forma más inteligente que “Gran Torino”, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood.

“Gran Torino”

El filme nos muestra de forma magistral el tema de la inmigración: Eastwood interpreta al veterano de la Guerra de Corea Walt Kowalski, un hombre jubilado de actitud inflexible y cascarrabias que no lleva demasiado bien los cambios que a su alrededor están sucediendo, pues en el barrio donde vive han comenzado a llegar muchas personas de origen asiático.

Un punto de inflexión dentro de la película es cuando el protagonista se ve frente a su vecino, Thao Vang Lor, intentando robar su auto. A pesar de que la reacción de muchos sería la de matar al ladrón, Kowalski no lo hace al descubrir a un chico tonto.

Las situaciones lo van enredando en el contexto en el que vive la familia de Thao, implicando de forma profunda a sus costumbres, el modo en el que ven la vida. Kowalski, poco a poco se va volviendo uno más de la familia Vang Lor, cuidando al chico de la pandilla que controla su primo, volviéndose su mentor, casi un padre.

Los problemas de la inmigración

La película no se detiene ahí, aborda desde otras aristas la polarización de las mismas minorías dentro del barrio del protagonista, donde “chicanos”, “niggas” y “asiáticos” pelean para tener el control del territorio.

La historia alcanza el clímax cuando uno de los integrantes de la familia Vang Lor, la hermana de Thao, es violada por la pandilla, después de que Kowalski le diera una lección a uno de los integrantes para que dejaran de molestarlo.

La revelación que tiene el protagonista en ese instante resuelve la trama de una forma inesperada para el espectador acostumbrado a “La violencia se resuelve con violencia”.

Thao es un espectador más, como nosotros; no encuentra otra solución que tomar venganza y matarlos a todos. Es aquí donde Walt toma del chico, lo encierra en su sótano y le da una lección, a él como a nosotros: “La vida no se resuelve matando tus problemas, se resuelven encarandolos”.

Walt da su vida para que las autoridades tomen el poder para que puedan arrestar a toda la pandilla y que la vorágine de violencia termine.

Dos puntos que nos deja “Gran Torino”:No odies lo qué no conoces, tus problemas no desaparecerán disparandoles.

¿De verdad el problema son las armas?