¿Cuántas horas convives con tu celular?

¿Cuántas horas convives con tu celular?

5580
0
Compartir
Raquel Bigorra

Si tu pareja pasa tiempo en las redes sociales puede ser que esté estresado. Recientes estudios demuestran que muchas personas encuentran desde entretenimiento hasta apoyo emocional, compartiendo o comentando, dando likes, e intercambiando puntos de vista sobre diferentes temas en las famosas redes. Algunos ocupan las plataformas para bajar el nivel de estrés. Sienten que se desconectan un rato mirando quizás la vida de otros. La que se estresa es la pareja que está picándose los ojos mientras el otro hasta sonríe leyendo o mirando los posteos de quien sabe quién.

Y con eso de que ahora hasta podemos ponerle una mica especial a los teléfonos inteligentes para que no pueda ver una que textean, se ha vuelto un infierno eso de que no más uno de los dos tenga 4G.

Nos alejan de los que estamos cerca. Excluimos a la pareja totalmente si estamos juntos pero uno de los dos se “desestresa” en Facebook mientras nos ignora. Hay que sentarse y hablar del tema. Una persona promedio pasa mínimo dos horas y media al día en el celular. Pongámonos de acuerdo. Los nuevos teléfonos hasta te dicen por semana si tu actividad con el smartphone aumenta o disminuye.

Me parecería muy lógico y prudente sentarnos a hablar del tema. ¿En qué horarios y en qué momento? ¿Bajo qué circunstancias se vale agarrar el celular mientras estamos compartiendo la vida en pareja? Lo malo es que causa adición, así que mucho cuidado si pensamos que si no checamos las redes estaremos fuera de lo que la gente está comentando. Es importante estar informados pero también tener calidad en la relación de pareja.

Si eres un adicto al teléfono es urgente que cambies de hábitos para que tengas una relación sana de pareja. Mételo bajo llave, cómprate una funda completa que no te deje ver la pantalla con tanta frecuencia. Algunos lo checan cada segundo como si tuvieran un tick nervioso, caray. Desestrésate en los brazos de tu pareja y no en el Facebook y vivieron felices para siempre, gracias al Manual de la buena esposa.

Compartir
Artículo anterior¿Y el barco, apá?
Artículo siguienteLos de abajo