Peores toros he lidiado…

Peores toros he lidiado…

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Daniel Bisogno

¡Ya les gusté pa’ su pendejo! Así es, público querido, dador de amor y cariño a su vez, como quien dice, ando de moda, después de todos los sucesos que han acontecido recientemente en mi vida, y es que la fortuna ha ido poniendo pruebas, una a una, pero de manera demasiado constante, a este su humilde servidor. Pruebas bastante cañonas, de esas que cimbran a todos y tiran a más de uno, pero ¿les digo una cosa? ¡Me la pelan! Peores toros he lidiado en mi vida y siempre he salido y saldré avante y triunfante, ¿pero saben por qué? Porque sé quién soy y la gente que me conoce y quiere. afortunadamente es muchísima y también saben el tipo de persona que soy. Por eso, pongan lo que pongan, digan lo que digan, ¡me importa una reverenda chingada!

Jamás daré una explicación, porque no tengo por qué, de lo que yo decida o no decida hacer con mi vida privada; así que no gasten más su tiempo los que buscan nota, yo lo dejé muy claro: soy totalmente libre de estar con mujeres, hombres, ancianas, perros o lo que se me venga en gana y a nadie nunca le tengo por qué explicar, y jamás lo voy a hacer, ¡faltaba más!

Sin embargo, cuando algunos pseudoperiodistas y medios de cuarta pretenden agarrarte de su pendejo, ahí sí se equivocan profundamente, pues se la van a pelar, como con el accidente que tuve hace unos días, el cual les narro a continuación nomás para que vean la calaña de gente con la que tenemos que tratar. Resulta que iba saliendo de dar dos funciones del Tenorio cómico, que por cierto está maravilloso, salí con la idea de irme directo a mi casa a descansar unas horas pues a muy temprana hora del sábado volábamos hacia Guadalajara a llevar El Tenorio; tomé la ruta que acostumbro, me encuentro en el semáforo de Circuito Interior a Carmelita Salinas, quien también salía del Tenorio, con su chofer, nos saludamos y ellos se adelantaron, tomamos la misma avenida pero ellos adelante de mí en la colonia Anzures, donde vive Carmelita y por donde yo tengo que pasar para ir a mi casa. Al llegar a un cruce en que estaban los semáforos en intermitentes (a las 12 se ponen así y eran pasaditas las 12:20) me fijo que no venga coche , cruzo despacio y casi cuando había llegado del otro lado, siento un impacto fuertísimo del lado derecho de mi vehículo, a la altura entre la puerta y la salpicadera, y después de unos segundos de shock me doy cuenta que había sido un motociclista el que se había estrellado conmigo. Con un poco de desorientación me bajo y un chavo estaba tirado sobre el pasto del camellón; corrí a auxiliarlo, de momento tenía la mirada perdida, cosa que me aterró; llamé al 911 antes que nadie y llegó la ambulancia de Protección Civil de manera casi inmediata, en lo que el chavo iba recuperando poco a poco la conciencia, que de por sí, antes del choque, ya traía un poco disminuida.

Pero nada me dio más alegría que se fuera reponiendo poco a poco y en una de esas se incorporó antes que llegaran los paramédicos, cosa que no le permito, pues nunca se sabe si hay daños o no. Lo revisaron, vieron que estaba bien, le dolía la muñeca, él no traía seguro, así es que llegó el mío y fue precisamente el mío el que se hizo cargo absolutamente de todo. Por supuesto le dieron un pase médico para que lo atendieran sin costo alguno, y se van a encargar de lo de su moto; él firmó que estaba bien de salud, los doctores así lo confirmaron y para toda esa gente mierda que dijeron que yo venía tomado, salió el parte de la Secretaría de Seguridad Pública a confirmar que yo no estaba bajo ningún tipo de sustancia, que estaba perfectamente. Todo se solucionó y yo me siento muy orgulloso de que sin importar quién tuvo la culpa, yo me quedé ahí viendo que el chavo estuviera bien. He dicho.