Futbol femenil

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Eduardo Betancourt

EL FUTBOL ESTÁ ATRAPADO EN EL NEGOCIO DE LA CORRUPCIÓN

Es muy grato confirmar que se han reconocido los derechos de las mujeres para participar en todos los espacios. El mundo ha resuelto con atingencia que debe existir plena igualdad legal y sustantiva entre varones y mujeres. Esperamos que esta apertura no solo se mantenga, sino se incremente por medio de acciones que permitan su intervención en todos los sectores de la vida pública.

Hasta hace algunos años, el futbol soccer se limitaba a los varones, poco a poco se abrieron oportunidades en esa categoría para las damas y hoy resulta todo un éxito el campeonato mundial femenil que se desarrolla en Francia, en el que han acontecido excelentes partidos, demostrando las jugadoras un alto nivel del balompié a través de juegos reñidos e interesantes, llenos de técnica que para nada se diferencia con el de los hombres.

Lo que sí resulta lamentable es que la corrupción ha permeado en el deporte de mayor preferencia en el mundo; la inmoralidad no tiene límites, bien se sabe que hay partidos que se venden, jugadores y entrenadores inmersos en altos ilícitos; venta de jugadores en condiciones sospechosas y un organismo como la FIFA, donde sus altos dirigentes han enfrentados juicios penales por todo el manejo verdaderamente criminal, situaciones que al final se traducen en una burla para la afición. Nuestro país no escapa a esa corrupción, bien sabemos que hay varios equipos aún de la llamada primera división, que son propiedad de una sola persona, donde los partidos arreglados son lo cotidiano y los árbitros cínicamente inventan castigos sin moderación. En fin, sería interminable señalar la cantidad de pillerías que se han presentado en el soccer mexicano a usanza y semejanza de lo que sucede en casi todos los países afiliados a la FIFA.

Esperábamos que en el futbol femenil la picardía fuera menor, por desgracia no ha sido así. En el campeonato mundial que se juega en Francia se han presentado un sinnúmero de inmoralidades: penaltis inexistentes, expulsiones sin sustento y en general sospechosos marcadores, siempre tendientes a favorecer a países poderosos.