El secuestro y la muerte

El secuestro y la muerte

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(Foto Internet)
Eduardo Betancourt

NUESTRO PAÍS SE HA VISTO TERRIBLEMENTE AFECTADO POR

…el increíble crecimiento de la delincuencia, que ha puesto en peligro la seguridad y la paz social de los ciudadanos, generando con ello serios problemas.

Derivado del alarmante incremento del índice delictivo, podemos advertir que los delincuentes no cesan en sus afanes, se ven estimulados ante la falta de una adecuada política criminal; los perversos no ven para nada con seriedad nuestro sistema jurídico, se burlan y saben que la impunidad es el signo representativo; por lo que se reclaman nuevas formas de combatir la inseguridad.

Si bien es cierto, se han creado leyes que alcanzan inclusive ejemplaridad, éstas no son eficaces al momento de aplicarse. Los hombres encargados de procurar y administrar justicia, son vistos con desconfianza, los jueces sin más se convierten en defensores desvergonzados de los peligrosos sujetos activos del delito.

Un ilícito que causa verdadera tragedia es el de secuestro, donde muchas veces termina con el cobarde asesinato de la víctima. Hay quien avizora medidas drásticas contra los secuestradores, siendo la pena de muerte la que con más intensidad se reclama y es entonces cuando ante la imposibilidad de aplicarse, el hombre del poder debe encontrar opciones adecuadas, las cuales hasta ahora son totalmente inciertas e ineficaces.

La Cuarta Transformación que tanto ha sido proclamada, debe presentar una solución de fondo en el tema de la justicia, donde la ejemplaridad y el verdadero combate a la delincuencia sean impactantes y de resultados inmediatos.