La calle de 5 de mayo

La calle de 5 de mayo

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Armando Ramirez

Al promulgarse las Leyes de reforma, el clero tuvo que abandonar muchos de sus bienes como los conventos de la CDMX, uno fue el de San Francisco, en la calle de Madero, al demolerse ese convento dio paso a la calle de Gante, era un convento enorme que iba de Madero hasta la calle de 16 de Independencia y del eje Central a la calle de Bolívar.

El gobierno juarista para evitar reclamos en años posteriores decide demolerlos y abrir calles que llevaban a ningún lado como la de Gante o la callecita de Héroes del 57 al costado del Convento de la Concepción, en la calle de Belisario Domínguez o el de santa Clara en la calle de Tacuba, que al desparecer la huerta de este convento, aparece la calle que iba de Bolívar a Isabel la Católica para llamarse 5 de mayo, homenaje a la batalla de Puebla contra los franceses. Era pequeña, hacia la Catedral se volvía el callejón del Arquillo. Y hacia Bolívar topaba con el Teatro Nacional, obra de Antonio López de Santa Anna.

Por cierto en ese teatro se llevó la premiación de los ganadores del Himno Nacional, Jaime Nunó por la música y Francisco González Bocanegra por la Letra, el jurado estuvo engalanado por grandes poeta como Joaquín Pesado y Manuel Carpio o músico como Miguel Lerdo de Tejada.

En 1901 llegaría la orden de Porfirio Díaz para demoler el Teatro Nacional para abrir la calle de 5 de mayo hacia la Alameda para que la gente pudiera acceder al nuevo Teatro Nacional que construía por la Alameda, que terminó siendo a causa de la Revolución el Palacio de las Bellas Artes. Así nació y creció la calle de cinco de mayo, digo, que tanto es tantito