Como Roosevelt no hay dos

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DESDE FILOMENO MATA 8
MOURIS SALLOUM GEORGE
@vocesperiodista

LA QUÍMICA NOS ENSEÑA QUE NO SE PUEDEN MEZCLAR EL AGUA Y EL ACEITE…

Con base en esa regla, no es dado intentar una comparación entre Donald Trump y Franklin D. Roosevelt.

Al Calígula anaranjado seguramente nunca le escucharemos esta categórica afirmación: El día de la explotación de los recursos de un país en beneficio de un grupo de otro país, definitivamente terminó.

Lo dijo Roosevelt, el enorme Presidente estadunidense que no le siguió el perverso juego a las trasnacionales petroleras de su país después del Decreto de Expropiación dictado por Cárdenas y declararon un boicot a la venta de refacciones y otros insumos para la industria petrolera nacionalizada.

Las palabras del Divino Lisiado pasaron a los anales el 20 de abril de 1943, en el primer encuentro con Manuel Ávila Camacho, en Monterrey, correspondido por el mexicano en Corpus Christi, horas después.

Los Estados Unidos estaban ya embarcados en la II Guerra Mundial. Dentro de sus capacidades, México no interrumpió el suministro de hidrocarburos requeridos por el Departamento de la Defensa para enfrentar a las potencias fascistas de El Eje.

Son varios los temas de aquella agenda que hoy cumple 76 años. Sólo rescataremos la demanda mexicana en voz de Ávila Camacho: La cuestión migratoria.

Aunque enunciado meses antes, en esa cita el gobierno mexicano logró de Washington el Acuerdo sobre Trabajadores Temporales por el que se privilegiaron los derechos de nuestros transterrados, que atendieron la necesidad de mano de obra de una economía de guerra, como la de EEUU en esa hora.

Política del buen vecino, ese arreglo se prolongó hasta 1964: La sucesión de gobiernos republicanos en la Casa Blanca volteó la tortilla. Ni Fox pudo lograr la enchilada completa.