Misión del Sol en familia

Misión del Sol en familia

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Raquel Bigorra

Desde que soy mamá no había ido a Misión del Sol. ¿Han escuchado hablar de este maravilloso lugar? Es destino de artistas y gente que trabaja duro entre semana en la Ciudad de México. Parejas o gente sola que busca un lugar de paz los fines de semana.

Como es un sitio tan espiritual, nunca me imaginé que permitirían el acceso a familias con niños. Pero cómo ven que las cosas ahora cambiaron. Y qué maravilla, porque me estaba perdiendo de un masaje delicioso (tienen varios tipos), comida saludable y despertar con el canto de los pájaros.

Como cualquier familia, ahora solo vamos a lugares que acepten niños y vaya que dimos con el sitio perfecto. Ya me había recomendado el lugar Michelle Vieth y ella llega a todos lados con sus cuatro hijos. Yo me dije: “Si a ella la dejaron entrar con tantos críos, a mi con una niña, seguro me aceptan”.

Resulta que el lugar lo reacondicionaron y están bien delimitadas las áreas de adultos y de niños. Es tan grande el lugar, está tan alejada la alberca del sol, a la de los niños, que aunque estén dando gritos y aventándose de cabeza los chamacos, nadie los escucha. El área de niños tiene una nanita que es una joya. Los pone a pintar, a cantar, se mete con ellos a la alberca. Los cuida con cariño y la acompaña un salvavidas que no se mueve de la piscina. Les ponen un mega inflable, sillitas y mesas para hacer manualidades, se escuchan canciones infantiles. No, bueno, Rafaella me decía que me fuera al masaje, que ella estaba encantada. Le tomamos la palabra y por primera vez nos metimos al temazcal. Señoras y señores, qué viaje. Les confieso que el chamán solo nos dio a beber un té con miel, a la entrada y salida del ritual. Pero salimos siendo otros. No deben de dejar de vivir esa experiencia. Es única y sales renovado.

Tomamos el ritual con otras personas (éramos 14 en total) y había que escuchar los sonidos y ver los gestos de cada quien mientras el chamán nos pasaba yerbas y nos hablaba en una lengua que solo él y los dioses entienden. ¡Fue un regalazo! Salimos de allí a la alberca de niños y Rafaella a leguas se veía que ni nos extrañó. Así muchos niños que estaban allí disfrutando y bien cuidados mientras los papás andaban en el spa. Oiga, también nos lo merecemos.

Qué bien que ahora en Misión del Sol, nos aceptan con niños. También los solteros o sin niños siguen teniendo su área para adultos donde solo se escuchan las aves.

¡A gozar, que el mundo se va a acabar! Rafaella nos ha hecho cambiar de hábitos y ahora solo pensamos en estar en familia. Pero esta combinación de poder también relajar y estar con mi niña, me volvió loca de felicidad. Aquí les dejo el tip por si les late la escapada a Cuernavaca, ya saben dónde. Nos leemos próximo viernes en El manual de la buena esposa.