Niña miraba el iPad; su papá agonizaba, tras ser baleado

558

Un impresionante video de la ejecución de un hombre frente a su esposa y sus hijas circula en redes sociales.

 

La escena en sí misma es escalofriante: mientras un hombre yace en plena agonía en el asiento del chofer del Golf, placas WUA-5734 de Tabasco, una niña manipula un iPad en la parte trasera del vehículo; su carita se ilumina con la luz de la pantalla, en tanto alguien, algún curioso, graba todo desde afuera con su teléfono móvil.

El hombre en trance de muerte, que sangra a causa de diversos impactos de bala, dentro de su vehículo, es el padre de la pequeña.

Esto consigna un fuerte video que circula a través de las redes sociales, desde que ayer por la noche fuera ejecutado a balazos un comerciante de 35 años de edad apodado “El Chelo Mafia”, en las calles de Límbano Blandín y Pepe del Rivero de la populosa (y sangrienta) colonia Gaviotas.

En el video se escuchan diversas voces de vecinos y gente que, a pocos minutos de que los sicarios dispararon sus armas contra su víctima, se dedican a comentar el suceso, mientras el hombre, recién baleado, aún se mueve.

—Está un niño ahí, ¿verdad? —se pregunta uno.

—Ahí están los casquillos, cuidado, cuidado —dice otro.

En el cristal derecho se observan los agujeros dejados por al menos siete balazos. En el parabrisas hay uno tiro más, por lo que es muy difícil explicar, por otra vía que no sea el “milagro”, cómo es que la familia del comerciante (su esposa y sus dos hijas) que viajaban con él en el auto a la hora del ataque, no resultaron lesionadas.

En los últimos días las calles de Gaviotas se han convertido en zona de guerra; el recuento periodístico arroja que al menos 13 personas han muerto de manera violenta, a manos de grupos criminales en franca disputa por el control del territorio.

Mientras los vecinos, alarmados, rodean el vehículo y le toman video, la inocente niña mira la pantalla de su iPad, como si nada pasara. Tal vez a causa de su edad, la menor parece no entender lo que ocurre a su alrededor, el calibre de la tragedia que ya ha marcado a su familia. Y qué bueno, por el bien de ella.