Una sacristía maravillosa

Una sacristía maravillosa

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Armando Ramirez

No me canso de recomendar que visiten la Sacristía de la Catedral Metropolitana, está ubicada al oriente del Altar de los Reyes, una puerta de madera da el acceso, como la de cualquier sacristía está situada a su costado derecho. El altar de los Reyes es de una grata belleza barroca, también se puede admirar el altar del Perdón, obra maestra del barroco religioso, de ahí vaya a la Sacristía.

Con tesoros religiosos en sus vitrinas, algunos expuestos, desde la línea que marca un cordón podemos admirar joyitas textiles de gran valor como: una casulla con motivos guadalupanos hechos en Francia, y las casullas que se mandaron a hacer para la visita del Papa Juan II el 26 de enero de 1979.

En 1625 la Sacristía se usaba para los oficios divinos del Jueves de Corpus y hasta 1641 se dispuso que el culto se llevara a cabo en la nave mayor de la flamante Catedral, quedando para uso exclusivo de la Sacristía.

Casi siempre los visitantes pasan revista a los altares, a la nave principal al órgano, al campanario, y a las ventanas del tiempo que permiten ver algunos vestigios de los edificios prehispánicos sobre los que fue construida, será porque la Sacristía está al fondo en un rincón, la gente no entra a ver las maravillosas pinturas que están en los altos y los costados de su puertas y ventanas de la Sacristía, que hacen sentir ese halo mágico de lo sagrado o el recuerdo de la Capilla Sixtina, aquí son las obras de Juan Correa y Cristóbal de Villalpando, verdadero universo del color y la religiosidad.

Se dice un secreto, está en un nicho la inscripción en español antiguo, que ahí se exhibió la tilma de Juan Diego en 1624. Les digo, si la catedral hablara, dirían que tanto es tantito…