¿Una conferencia presidencial vuelve más honesto y transparente a un país?

¿Una conferencia presidencial vuelve más honesto y transparente a un país?

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Por: Alejandra Durán

 

 

“El fascista habla todo el tiempo de corrupción (…) Acusa, insulta, agrede como si fuera puro y honesto”.

Norberto Bobbio

 

 

A propósito de…  las mañaneras de AMLO, ¿cómo vamos en términos de honestidad, transparencia y combate a la corrupción?

 

Andrés Manuel López Obrador se ha jactado de ser el presidente que acabará con la corrupción en México, en todas las esferas del poder y del estado, y asegura que con el ejemplo este país pronto marchará mejor, pero para luego es tarde, apenas van 90 días de su gobierno y ya se puede ver que este gobierno muy transparente, pues no es, que con el ejemplo no se combate la corrupción y que en términos de honestidad, ya se han ocultado algunas cosillas.

 

Ha criticado y agredido verbalmente a sus antecesores, los ha acusado de dejarle un país en ruinas y con base en esto ha tomado medidas para que su gobierno se caracterice por honesto, sin embargo, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero pidió a la Secretaría de la Función Pública que no se hiciera del dominio público un departamento en Houston, Texas, asimismo el secretario de Comunicaciones y Transportes sobre un departamento en la misma entidad dijo que no era suyo, más bien fue donado a una sociedad estadounidense  y que de manera previa a su regreso como funcionario todas las acciones de la sociedad han pasado a nombre de su hijo, ¿qué no es lo mismo?

 

Pero no todo fue en <<modo>> amable, cuando el diario Reforma hizo pública esta información, la secretaria de Gobernación calificó al periodista de no hacer bien su trabajo, pues no se le había cuestionado al respecto; AMLO volvió a llamar al medio, fifí, sólo porque la información no dejaba bien parado a miembros de su gobierno y hasta mencionó que a Carlos Salinas nunca se le pidió que explicara su patrimonio, ante los cuestionamientos dijo que se seguirán respondiendo “Aunque vengan del conservadurismo o quienes se callaron como momias durante el periodo neoliberal”.

 

El presidente no se ha frenado en insultar y categorizar a la corrupción como aquello que está  fuera de su gobierno, o en contra de este. Hoy nos despertamos con la noticia de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ordenó ocultar durante cinco años las conversaciones por radio del helicóptero en donde viajaban la Gobernadora de Puebla  Martha Erika Alonso y su esposo Rafael Moreno Valle quienes murieron en el accidente aéreo, a lo que AMLO se limitó a recomendar: “que haya transparencia completa” y por si fuera poco el presidente no tenía conocimiento de la información oculta.

 

Cuando se han tratado temas como la crisis que vive Venezuela actualmente, el mandatario ha sido muy escueto al mantenerse muy en el  margen de la situación, predicando que “no se mete en políticas de otros países”, por ejemplo, ayer tras la detención del periodista Jorge Ramos y su equipo en el Palacio de Miraflores en Venezuela, debido a la entrevista que realizaban a Nicolás Maduro, AMLO dijo que se solidarizaba con los periodistas pero “lo que no quiero es involucrarme en un asunto que está muy polarizado (…) no voy a abordar más ese tema”.

 

El poder de la palabra que tiene Andrés Manuel López Obrador no sólo en casi todos los espacios en donde se presenta, también en un espacio matutino que ha sabido utilizar para la “aclaración” de temas, para responder “todas las dudas”, estas conferencias son una representación (sólo para los fans de AMLO) de la honestidad y transparencia del gobierno, sin embargo no todo se responde, no siempre se es honesto o se vuelven a tocar temas, no se han precisado detenidos por delitos ahora graves como el huachicoleo de gasolina, hay un juego de palabras y una lentitud al hablar por parte del presidente que le permite evadir todo aquello que no quiere responder.

 

A propósito de… las mañaneras de AMLO ¿una conferencia presidencial vuelve más honesto y transparente a un país?, por cierto, <<abrazos, no balazos, señor presidente>>.