Del horror a la tranquilidad

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La plaza de Tlaxcoaque está rodeada de un paso a desnivel y edificios que fueron construidos para seguir la estética del Zócalo, tezontle y cantera, en la plaza majestuosa reina en su espacio amplio, teniendo al centro la iglesia de la Santísima Concepción, es una capilla del siglo XVII.

Llama la atención cómo siendo el lugar tan vivo e intenso se respire tanta tranquilidad, en las mañanas se ve a la banda de la Policía ensayar, a jóvenes estudiantes leer y en días de calor los juegos de agua que nacen del suelo sirven para que los niños jueguen a mojarse.

Es una bella plaza en el centro de la Ciudad y pensar que hace décadas aquí era una plaza del terror, aquí se encontraban las instalaciones de la Policía y de los agentes secretos, aquí tenían sus separos, donde torturaban a los delincuentes, eran los tiempos del jefe de la Policía, El Negro Durazo, pero llegaron los terremotos del 1985 y salieron a la luz esqueletos, restos de personas y el horror que eran esos separos.

Ahora es una bella plaza que pocos se imaginan lo que pasó, digo, qué tanto es tantito…