¿Nos gustan los feos?

¿Nos gustan los feos?

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Raquel Bigorra

No es que a las famosas les gusten feos; a las mujeres en general nos gustan los guapos divinos para ver, pero no para vivir con ellos. Nos sentimos más seguras con uno menos galán. Uno que nos haga sentir que siempre estará a nuestro lado. Si no me cree, cheque la pareja de Beyonce con Jay Z; Salma Hayek con Henry y Catherine Z Jones con Michael Douglas. La lista es larga. ¿Qué me dice de Thalía y Tommy Mottola? Si echamos el tiempo atrás, María Félix con Agustín Lara y Sophia Loren con Carlo Ponti. Este último chaparro, feíto y mayor que la Loren. Pero ella lo amaba y lo admiraba, lo presumía en las alfombras rojas como si trajera a Brad Pitt.

Según un estudio, los feos son más fértiles, pero sobre todo, a falta de belleza, son más creativos. El feo improvisa, te saca buena plática. No llega a la cama pensando: conquístame. Al contrario. Él hace el trabajo previo, antes y durante, y todo le parece poco para complacerte. Al galán le da flojera la conquista. Y una anda enrollándose una toalla en el cuerpo para que no nos vayan a ver la celulitis camino al baño.

En cambio con un feo, sentimos que la naturaleza nos dio de todo y más.

Si tiene a su feíto a un lado, disfrútelo y valórelo. Hágalo sentir especial y no le mate las ganas de conquistarla. Nada de que nos tenemos que matar a dieta para estar a la altura del galán. ¿El marido está panzón? Pues eso nos da permiso de también poder entrarle al carbohidrato sin tanto remordimiento.

Sigamos celebrando San Valentín, y valoremos a la pareja. Hagámosle algo especial, lejos de si es bonito o feo. Es nuestro, celebremos el amor. Y vivieron felices para siempre gracias a El manual de la buena esposa.