¿Golpe de Estado?

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¡LOS OJOS DE LA CAPITAL!

HHR

Lo poco que queda del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la capital es un pequeño bocado que nadie se quiere perder. No importa si militantes, líderes y personajes políticos han abandonado el barco. Lo que importa es mantener el capital político que desde 1988 se fundó como una fuerza política y cambió la vida pública nacional, o por lo menos engrosó las opciones en las boletas electorales.

Ahora que muchos se han ido y que otros decidieron cambiar de color amarilo y negro a marrón, los que quedaron mantienen la ilusión de retomar fuerza, pero la disputa por la dirigencia se ha puesto muy complicada, pues sin decir agua va, las corrientes de los Chuchos, ADN encabezada por Héctor Bautista y sus empleados, dieron golpe de estado, se adueñaron de la dirigencia local del partido.

Nadie tuvo la delicadeza y el oficio político en el PRD nacional para contactar o invitar a un diálogo institucional a quien oficialmente aún es el dirigente local de ese partido, Raúl Flores, quien por cierto también no se le veía mucho interés por levantarlo. Cierto, el partido está sumido en una crisis de presupuesto, militantes e ideas claras para reimpulsar su identidad.

De facto los Chuchos, ADN, Bautista y sus empleados, buscan quedarse con la rebanada que, dicen, aún es muy jugosa, dejando fuera al líder que por elección de quien, se supone, unánimemente votaron los consejeros estatales para elegirlo como su dirigente en la capital.

A río revuelto, las cosas parecen no estar muy claras en el PRD. Una dirigencia sin propuestas, sin rumbo, pero también sus diputados locales en el Congreso de la Ciudad, tanto el coordinador del grupo, Jorge Gaviño, como el vicecoordinador, Víctor Hugo Lobo, no se han pronunciado, aunque el segundo respalda -obviamente-, la postulación que se hizo ayer de la exdiputada local Nora Arias.