La imaginación al poder

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MEX010. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 27/12/2018.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su rueda de prensa matutina hoy, en Ciudad de México (México). López Obrador pidió hoy a los políticos conservadores "jugar limpio" tras el accidente aéreo en el que perecieron los políticos Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle. EFE/Sáshenka Gutiérrez

SIGUIENDO EL SUPUESTO, NO SERÍA RARO QUE LÓPEZ OBRADOR ESCUCHARA UNA DE LAS PROCLAMAS Según medición de la edad del gabinete de Andrés Manuel López Obrador, el promedio es de 59 años.

Aunque entre Javier Jiménez Espriú y Manuel Bartlett Díaz suman 160 años, la media del resto de los funcionarios indica que en 1968 sería de diez años.

El propio presidente tabasqueño tendría, en el 68, quince años de edad. En el tránsito de la secundaria a la preparatoria, dada su precoz inquietud, suponemos que siguió los acontecimientos juveniles que, en mayo, en Francia, prendieron la mecha y se extendieron a la Ciudad de México.

Siguiendo el supuesto, no sería raro que Andrés Manuel López Obrador escuchara una de las proclamas parisinas, cuyo eco resonó en México: ¡La imaginación al poder!

Algo caló la exigencia en la clase política mexicana: En julio de 1968 se hicieron reformas legislativas para reconocer los derechos ciudadanos a los 18 años.

Cuatro años después, se redujo la edad para acceder al Poder Legislativo: De 25 a 21 años a la Cámara de Diputados: de 35 a 30 al Senado.

Resulta evidente que, dos décadas después, aquellas expectativas se fracturaron: En 1998 se instaló la tecnocrática Generación del Cambio.

Con muy flaca imaginación, esos burócratas se dedicaron a aplicar mecánicamente las recetas de los padres del neoliberalismo.

Dos generaciones se han perdido en tres décadas.

¿QUÉ SIGNIFICARÍA AHORA LA IMAGINACIÓN AL PODER?

Reconocido el galimatías en que ha terminado la Constitución del 17, significaría convocar a un Constituyente en el que tengan voz y voto jóvenes diputados obreros, campesinos y de clases medias populares, que se hagan cargo de legislar para su futuro. ¿Acaso es mucho pedir?