Política universitaria

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La Torre de la Rectoría de la UNAM. Foto: Isaac Esquivel/CUARTOSCURO.COM

En la Universidad Nacional AUTÓNOMA de México, existen muchos intereses políticos por parte de los individuos que ocupan los puestos más altos en la piramide jerárquica, lamentablemente, son quienes más dañan el tejido social de la mismísima máxima casa de estudios.

Se jactan de ser profesionistas, miembros de una institución “respetable”, licenciados, maestros y doctores, pero eso no les quita el ser despreciables. Al fin de cuentas, son burocratas que protejen sus intereses y el de sus cercanos.

Desde rectoría, Dirección General de Bibliotecas, hasta la FES Aragón, la corrupción y la impunidad permea a todas las dependencias de la UNAM.

Basta con escarbar un poco para asociar a los “jubilados” de FES Aragón, con administraciones priistas, donde fueron investigados por enriquecimiento ilícito con dinero del narco cuando (José Francisco Rojas Salgado) trabajaron en la subprocuraduría de Bienes Asegurados de la PGR, e incluso, relacionados en el caso del suicidio del oficial mayor de la misma PGR, por allá del 2000. Cuando apenas tenía 4 años de edad, este sujeto ya estaba completamente maleado. El nuevo administrativo de Aragón, me contaron, es el segundo de Salgado…

La estructura burocrática priista -por así decirlo- se mantiene en la UNAM, y son las autoridades quienes pagan a los porros, bien me lo confesó un trabajador de la ahora “Seguridad Universitaria” que sustituye a Vigilancia Unam, a raíz de los problemas relacionados con Teofilo Licona y su estructura porril, desde el pasado 3 de septiembre. Por cierto los trabajadores de seguridad serán capacitados, esperemos que no sean futuros grupos de choque mayor preparados para disminuir el activismo dentro de la UNAM. Van 147 días desde el ataque enfrente de rectoría y no ha caído ningún porro de corbata, incluso, se le ha visto al mismo Licona en los pasillos de la Universidad, pese a ser “suspendido” después de la trifulca que casi dejó sin vida a compañeros estudiantes.

Por cierto, José Luís Rodriguez -y no El Puma, sino el titular de servicios generales de la DGB- al contactarlo se negó a darme información acerca del conato de incendio del viernes por la mañana en la Bibliotea Central. Imagínense la magnitud de conocimiento perdido a causa del descuido de las autoridades, quienes además, minimizaron el hecho.

Por el momento es todo, sin embargo, habrá más… Genere sus propias conclusiones.