Visa para un sueño

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Raquel Bigorra

“Se pegan a la pared, se quitan el reloj y abrigos, bufandas, todo lo que traigan”, nos dijo con potente y firme voz uno de los policías que trabajan en la Embajada Americana. Bisogno no hizo caso y no lo dejaron entrar hasta que se despojó de todo lo que traía. Empezaron todos los compañeros a echarle carrilla.

Eran las 7 de la mañana y hacía un frío que los labios se nos pusieron morados. Yo, de volada me quité el abrigo. Ni bolsa ni celular llevaba. Se lo había encargado al chico del teatro que nos ayuda con el trámite de las visas de trabajo para la gira en la Unión Americana de A oscuras me da risa. No es la primera vez que busco visa para un sueño, pero siempre me pongo nerviosa.

Usted no sabe lo que es ir a hacer un trámite serio con la banda de A oscuras… Albertano se burló de mí sin parar cuando me mandaron quitar los aretes y banda en el cabello que llevaba para tratar de aplacar los pelos. La suerte es que en el Uber me dio tiempo de ponerme un bilé y rizarme las pestañas. Si no, me va peor. Se atrevió a decirme que no me iban a creer que era yo artista. Cuando pasó Ariel con el cónsul, lo escuché decirle que él llevaba el primer crédito y que nosotros éramos segundones. Diciendo esto, se volteó a verme para checar que yo lo estaba escuchando y sacarme la carcajada. Después pasé yo y le dije lo mismo, que era actriz principal y que Diana era extra (ella estaba formada detrás de mí, escuchando muy atenta). Y así, todos agarramos aquel momento solemne para echar relajo. Si usted ha ido a esos trámites, sabrá que son muy estrictos. Pues cómo ve que al gringo no le quedó más que reírse.

José Luis Guarneros, El Macaco, llevó papeles hasta de la propiedad de su lavadora. Dice que como es de tez humilde no lo iban a aprobar, a lo que empezamos a burlarnos, pues su único bien inmueble quedó dañado en el último temblor y mire el tiempo que ha pasado y sigue sin poder ingresar al edificio. Como se dará cuenta, nos llevamos pesado.

Ariel Miramontes cuando nos pusieron en fila para empezar a pasar de uno en uno como grupo, le dijo a mi compadre Bisogno que pasara primero. “Eres güero, manito, eso nos ayuda con la visa de trabajo”.

Después nos dimos cuenta que ya tienen tiendita en la embajada, y que le cargamos la mano a Arirl pidiendo desde chicles hasta sándwiches y Milky Way. Era el único que había entrado con la cartera.

Ya saliendo estuvimos compartiendo un rato con la gente que estaba formada para entrar y nos atravesamos a la Zona Rosa mi compadre Bisogno y yo para ir por el coche.

Nada, que ya estamos listos y parece que nos aprobaron la visa de trabajo. Arrancamos a finales de mes en Dallas la gira, y ahí vamos con mucha emoción a encontrarnos con el público hispano que tiene mucha nostalgia de México en la Unión Americana.

Vaya experiencia maravillosa que viví con los compañeros de A oscuras me da risa. Lo que siempre ha sido para mí un estrés, ir a hacer el trámite de la visa, ahora fue pura gozadera. Y cómo no, si con comediantes, no hay manera de pasarla mal. Mientras nos llega la visa, nos leemos próximo viernes en El manual de la buena esposa.