Suspiria: El maligno

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Chloë Grace Moretz as Patricia stars in Suspiria

Impactante y perturbadora, así comenzaré hablando de la cinta Suspiria: El maligno, una nueva versión de la cinta homónima de 1977 dirigida por el italiano Dario Argento, y que en este 2019 llega de la mano del director Luca Guadagnino (Call me by your name), y que presenta la historia de Susie Bannion, interpretada por una excelente Dakota Johnson (gracias a Dios nos hace olvidar su paso por 50 Shades of Grey). Aquí, Dakota interpreta a una joven bailarina americana que viaja a Berlín para cursar sus estudios de danza en la afamada Markos Tanz Company, una de las escuelas más prestigiosas del mundo en el rubro de la danza, y que es dirigida por Madame Blanc, personificada por una magistral Tilda Swinton (nunca defrauda). El mismo día en el que ingresa en la escuela, una de las alumnas recientemente expulsada es supuestamente asesinada. No se trata de un hecho aislado, lo que hace sospechar a la brillante estudiante sobre la implicación de la escuela en los homicidios. Su desconfianza aumenta cuando su compañera Sarah (la actriz Mia Goth), le cuenta que antes de que Pat (la anterior primera bailarina) se fuera, ésta le confesó que conocía un terrorífico secreto sobre las directoras. ¿Será solo talento lo que alberga la reconocida escuela?

La película nos habla de política, de feminismo, del poder de las artes (en este caso la danza contemporánea, gracias al coreógrafo Damien Jalet) y el abuso del poder, es una espiral deslumbrante de emociones que nos llevan desde la inquietud hasta el asombro; una cinta misteriosa, atrapante, perturbadora, pues tan solo bastará mirar la escena del primer baile frente a Madame Blanc, para comprender que estamos ante algo escalofriante y hermoso a la vez. Apabullante de manera visual y sonora, de las que te dejan marca al salir de la sala, de las que vale la pena debatir, argumentar y mirar más de 3 veces.

Mia Goth as Sara and Dakota Johnson as Susie star in Suspiria

Ambientada durante la época de la Guerra Fría, el director utiliza una paleta de colores sombría, deprimente, gris, haciendo la connotación clara sobre el ambiente de tristeza, guerra y decadencia que se vivía por aquellos años, y que de igual forma nos ayudan a envolver la historia de Susie (gran diferencia de la exageradamente colorida cinta de Argento). Con recursos como la muralla de Berlín, que destaca justo frente a la academia de danza, nos habla de un marcado episodio de neblina en la historia de la humanidad, el cómo la violencia formaba parte de la rutina diaria, el abuso que se ejercía sobre las minorías, y también demostrando el marcado papel que tiene la mujer dentro de nuestra sociedad, énfasis especial en el matriarcado y sus lineamientos, pues incluso a través del personaje de Madame Blanc, nos presentan la historia de una mujer que a pesar de la constante opresión masculina, de forma independiente y poderosa salió avante ante la adversidad. Mismo ejemplo con las constantes referencias sobre el rol que juegan dentro de nuestra sociedad la maternidad. Además, demostrando un punto incesante en la historia moderna, las mujeres que eran fuertes, valientes, seguras de sí e independientes, solían ser tachadas de brujas, radicales, demoníacas, pues no se concebía el hecho de que una mujer pudiera ser auto suficientes y más valiosas que una persona masculinas.

Algo para destacar son las coreografías utilizadas dentro de la cinta, pues a través de movimientos bruscos y bien marcados en las diversas coreografías, se demuestra el mensaje establecido por el director, un poema que utiliza como vehículo la danza contemporánea para demostrar la vertiginosa realidad con la que las emociones, la adrenalina, y la incertidumbre de lo desconocido, invade nuestro cuerpo, transiciones poderosas que denotan el cambio radical dentro del pensamiento colectivo, respiraciones agitadas y pasos que golpean directamente el pecho de los espectadores.

Suspiria

Podría decir que Suspiria: El maligno, nos regala 2 de las escenas más impactantes y viscerales de los últimos años, una al principio y la otra con el incesante y angustiante último acto, que además nos presenta un giro de tuerca inesperado. Como se indica en un principio, la historia se compone de 6 actos y un epilogo, cada uno más abrumador que el anterior, al igual que el bello score que acompaña esta historia, compuesto por el mismísimo Thom Yorke (Radiohead).

Aunque pretenciosa y arrogante, la cinta logra su cometido, penetrar de forma sutil y poderosa en nuestro cerebro, hacernos reflexionar sobre cada uno de los mensajes y temas que maneja, nos hace pensar en sus personajes y en sus desenlaces, una extraordinaria producción cinematográfica.