Navidad, conflicto y felicidad

Navidad, conflicto y felicidad

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Si hay armonía, todo es felicidad. Foto: Especial
Raquel Bigorra

Llegaron las fiestas y esta es típica época de conflicto matrimonial o de luna de miel, para los no tan recién casados. Como la vida misma. El yin y el yan. Las dos caras de la moneda presentes en nuestras vidas. Lágrimas y risas.

Si tenemos un feliz matrimonio, vamos a disfrutar de estas fechas. Y si no, las vamos a odiar.

La compra de los regalos, el estar tiempo en casa con tu pareja, hacerle la visita a la suegra y cuñados, cuando el matrimonio no va bien, se vuelve una tortura. Hasta poner el arbolito es un problema. Convertimos en zona de conflicto alrededor de las esferas y las luces de colores.

En cambio, si hay armonía, se multiplican las alegrías. Hasta el aguinaldo nos rinde como si nos hubiéramos sacado la lotería.

Para mí es la época más linda del año. Es cuando más dinero gastamos, ya sea en regalos o en vacaciones. Pero es también cuando más tiempo tengo para pasar con los míos. Me encanta salir a caminar con mi marido y tomarnos de la mano. ¿Por qué no se da la oportunidad con su pareja de jugarle al novio otra vez? Créame que hace la diferencia.

Para algunos, es una fiesta. Para otros, como les contaba, es un pesar, porque si te cae gordo el marido de 9 a 12 de la noche que está en casa usualmente, ahora imagínese compartiendo con él las 24 horas del día bajo el mismo techo. Nada fácil.

Para otros es un tiempo de observar. No sabe la cantidad de conocidas que me han dicho que pasando la Navidad mandan al marido a volar. ¿Cómo? Muchas por los hijos, se esperan a que pasen estas fechas para no romperle la ilusión a los retoños. Otras me dicen que van a ver qué tanto el marido se pone las pilas ahora que hay muchas actividades en pareja con la familia y tantas posadas. Yo no doy crédito, pero no son cuentos, estoy segura que mis conocidas me dicen la verdad.

¿Qué tal que sea usted el observado u observada? No le quiero meter miedo, pero échele ganas, no vaya a ser que lo manden a dormir con la mascota en enero próximo.

Esto se lo digo en serio, tome estos días para dar gracias y para demostrar el amor que siente por los suyos. No solo hacia su pareja. También los hijos, los afectos. Éntrele con ganas al amor y no tenga miedo de escribir una tarjeta, un mensaje de texto o WhatsApp conmovedor. Solo se vive una vez. Haga sonreír a los que lo rodean. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.