Navidad en casa de los Ramones

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Daniel Bisogno

Les digo que Cristina, mi mujer y Karlita, la mujer de Adal Ramones, son íntimas, cosa verdaderamente preocupante, pero el caso es que entre sus múltiples ociosidades se les ocurrió organizar y armar una cena navideña majestuosa, con el dinero de Adal y el mío, pero con su enorme talento, que es lo que más vale (¡ah chingá!), y no es por nada, pero la verdad es que les quedó muy bien. Recordemos que no hay fiesta más chingona que la que se hace con dinero ajeno, así es que ya se podrán imaginar, por gastos no paramos: contrataron a un chef con meseros y ayudantes que hicieron una cena majestuosa, los invitados, los más queridos y divertidos, mis compadres Raquel Bigorra y Alejandro Gavira, mi hermano del alma y socio Alejandro Gou, y Abril su esposa, Germán Ortega el Mascabrother, y Angélica su mujer, Freddy Ortega el otro Mascabrother, que son nuestros hermanos desde hace muchos años y por supuesto Karla y Adal, y nosotros, pero entre los detalles de nuestras mujeres se les ocurrió que todos fuéramos vestidos con esos suéteres horrorosos, con motivos navideños de los que me he burlado toda mi vida, y donde además, mi mujer le valió madre no solo el ridículo, sino que me lo compró más chico, así que por si fuera poco, yo parecía mixiote de carnero, pero muy contento y nos hemos reído sin parar, pues con ese elenco ya se podrán ustedes imaginar, la cenaexquisita, pues como no, bocadillos de romeritos, de bacalao y de salmón ahumado, una crema de avellana majestuosa, y pechuga de pavo adobada que estaba verdaderamente exquisita, postres varios y además sirvió para conocer la nueva casa de los Ramones, que está simplemente hermosa (acá entre nos), con un buen gusto increíble, todos los detalles cuidados por Karlita, que fue la encargada de la decoración y le quedó simplemente majestuosa. Ya tienen listo el cuarto del bebé que ya viene en camino y la verdad es que el nido, para empezar esta fantástica familia, está totalmente listo y hermoso.

Como siempre, mi Adal y Karlita siendo grandes anfitriones y nosotros también grandes invitados, pues no es por nada pero todos sacamos lo mejor de nuestro repertorio de rutinas cómicas, para amenizar la tertulia, que entre salud y salud se extendió hasta las cinco de la mañana, risas y proyectos que surgieron entre mi Adal y yo, y que podríamos estar llevando a cabo para el año entrante, si todo sale bien. Así que a disfrutar estas fiestas en familia. ¡Muchas felicidades, público querido! Y a ser felices, la única verdadera obligación del ser humano. He dicho.