Para ser charro se necesita parecerlo

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Armando Ramirez

FUE EL MONASTERIO DE LA VIRGEN DE MONSERRAT, IMAGEN QUE HABÍAN TRAÍDO DESDE ESPAÑA unos cuates de Hernán Cortés, Diego Jiménez y Fernando Moreno, y como ya eran riquillos costearon la construcción del monasterio de la virgen de Monserrat en 1587, la imagen la habían traído desde Cataluña, tenía tres velos para ocultar su riqueza, pues portaba piedras preciosas y vestidos muy elegantes, solo los días festivo se alzaban los velos para admirar a esta virgen.

El monasterio estuvo bajo la administración de los padres benedictinos, ysu fachada es barroca, con una cúpula amplia, con arcos en el frente, que forman un corredor en el primer piso y que se puede ver desde la calle de Izazaga y la esquina de Isabel la Católica. Ahora es el Museo de la Charrería.

Antes en una época de epidemia de viruela fue hospital, luego fue cerrado por disputas entre los benedictinos y los del convento de san Jerónimo. Pero ninguno de los dos se quedó con la construcción, y fue el gobierno de Juárez al proclamar las leyes de Reforma y expropiar los bienes de la Iglesia, lo que ganaron los Jerónimos y que la imagen de la virgen de Monserrat se fuera con ellos donde todavía se puede admirar la imagen.

Y ya saben, fue ocupado como oficina de gobiernos, escuela, hasta en la esquina por una tienda de ultramarinos, La Palma, ya todo esto en el siglo XX, hasta que el regente Octavio Sentíes otorga el exmonasterio de Monserrat a la Federación Mexicana de Charros.

Recorrer el Museo es una lección de cultura popular. A la entrada hay un patio amplio con una carruaje de principios del siglo XX, una escultura dedicaba al charro que lleva su reata para hacer suertes. El Museo es muy Céntrico, frente al exconvento de San Jerónimo, es una zona muy popular, donde las taquerías callejeras se ofrecen sin discriminar, digo, total que tanto es tantito.