Ya llegó la Navidad a TV Azteca

Ya llegó la Navidad a TV Azteca

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Daniel Bisogno

La gente no se imagina, público querido, las chingas que se puede alcanzar a llevar la gente que nos dedicamos a la televisión; se imaginan que todo es glamour y diversión y están muy distantes de la realidad. La gente luego me dice: “Si nomás te sientas a platicar”. ¡No se imaginan la realidad y todo el trabajo que hay detrás! Por ejemplo ayer, desde muy temprana hora fuimos citados en Azteca, después de que un día antes habíamos estado desayunando en la residencia oficial de Los Pinos, experiencia muy exótica de la que les estaré platicando la próxima entrega de Desde el Averno, la cual no se deben perder por ningún motivo. Luego tuvimos un día completo de eventos y transmitimos el programa, por lo que veníamos ya bastante tronados del día anterior; pero aún así nos trepamos a la camioneta, incluidos La Chapoy y Pedrito Sola, y nos fuimos rumbo a Azteca Novelas para grabar los promocionales navideños de la empresa, que con bastante tiempo antes se llevan a cabo, para que no les ganen las malditas prisas.

Así que hambrientos, pues no habíamos desayunado ninguno de nosotros, por cada puesto de quesadillas, de guajolotas o de tacos de canasta que pasábamos se nos inundaban las fosas nasales con ese olor a garnacha que nos despierta tantas pasiones a los mexicanos. A Pedrito se le antojó una torta de esas de puesto, pero sin mayonesa, por aquello de las malditas dudas; pero con la prisa que traíamos, no pudimos hacer ni una escala técnica, por lo que solo nos quedamos con el hambre y el antojo. Por fin llegamos a Novelas y ya en el foro, todo adornado de Navidad, estaban los compañeros de Deportes, Luis García y Christian Martinolli, que ya estaban grabando muy contentos. También estaban Inés Sainz y Edith González, que fueron con quienes nos tocó grabar a los de los de Ventaneando. Nos abrazamos, nos besamos, repetimos varias veces las tomas, porque no falta el que se apendeja. Pero la que de plano se aventó el detallazo fue Edith González, que de plano no saludó, como es su costumbre, desde que yo alguna vez puse en mi Twitter: “Se recibe cascajo”. Como que por alguna razón se puso el saco y no me volvió a hablar, así que frente a las cámaras nos abrazamos entre todos pero entre ella y yo ni siquiera un cruce de miradas, ¡qué cuata! O sea que si no ve un abrazo entre ella y yo en la tele, ya sabe por qué fue. Martinolli me estuvo platicando de sus dos hijas, que tienen 7 y 5 años, y resulta que a esa edad ya las niñas hablan 3 idiomas: inglés, francés y español, enamorado de sus chamacas como algunos de nosotros. Y pues ya, desde inicios de noviembre nos cayó la Navidad. He dicho.