AMLO caminará de San Lázaro a Palacio en su toma de protesta el 1 de diciembre

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Alejandro Lelo de la Rrea

El próximo 1 de diciembre, el recorrido a pie de Andrés Manuel López Obrador será en sentido opuesto a como fue en abril de 2005. Aquella vez, caminó desde la oficina de la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, a un costado del Zócalo, para llegar a la Cámara de Diputados. Ese día lo desaforaron.

Ahora, analizan que el día de su unción, después de rendir protesta como Presidente constitucional en el recinto legislativo de San Lázaro, se vaya caminando hasta Palacio Nacional.

Para estudiar el terreno, esa ruta la recorren este miércoles dos personajes muy cercanos al presidente electo: Alejandro Esquer, quien será su secretario particular en la Presidencia, y Daniel Asad, su jefe de seguridad, de la Ayudantía, como ellos le llaman.

Les acompañan el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado; elementos de seguridad de la Cámara de Diputados, y del Estado Mayor Presidencial, que participan en la organización, aunque para el 1 de diciembre ya no van a existir como entidad.

En el ensayo, salen de la entrada principal del recinto legislativo y entran al túnel cuyo fin es al otro lado de avenida Congreso de la Unión. No está fácil hacer caminar por ahí al mandatario recién ungido.

Ese túnel es un mugrero: basura, heces fecales, orines. Es evidente: lleva años sin limpiarse. Si López Obrador caminara por ahí, saldría del otro lado a la calle de Corregidora. Y 10 calles más adelante llegaría a Palacio Nacional. No descartan totalmente esta opción, pero la dejan como muy poco probable.

La otra que estudian es que el mandatario recién ungido camine unos 500 metros hasta atravesar la avenida Congreso de la Unión por otro túnel, el del Metro, de la estación Candelaria. Por ahí saldría a la calle de Juan de la Granja y subiría a su automóvil, por supuesto el Jetta blanco, para trasladarse a Palacio Nacional.

Cualquiera de las rutas será definida en los próximos días. Por la tarde, a unos kilómetros de ahí, en la colonia Roma, López Obrador sostiene una nueva reunión con parte de su gabinete. El tema que más les inquieta y apremia: el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019.

De nuevo, les advierte que la austeridad del gobierno será como nunca. Los ejes más importantes: mayores recursos para subsidios a la población, para programas sociales para 28 millones de personas. Más recursos para estados y municipios. Además, una contención muy importante en servicios personales, y gasto corriente.