¡A morirse tranquilos!

¡A morirse tranquilos!

8700
0
Compartir
Raquel Bigorra

Los gringos y los europeos dejan todo arreglado. Nosotros los latinos debemos la renta, la tanda y hasta el crédito Famsa. ¿Será por eso que no nos preparamos para dejar pagada la partida?

Ya sé que el mes del testamento (que nos recuerda que somos mortales) es en septiembre, pero estamos despidiendo octubre y nos preparamos para la gran festividad de Día de Muertos.

Si nos toca partir primero, ¿por qué no evitarle la preocupación del gran gasto a la familia? No quiero que me escuche usted muy fría, pero ya puede escoger hasta la caja donde descansarán sus restos mortales. Si gusta que lo cremen, también puede dejar pagado el numerito.

Hay paquetes, dése una vuelta por García López o Gayosso. Viera qué buenas ofertas hay. Tome en cuenta que de última hora los servicios pueden llegar a costar el doble.

Flores, café, galletitas, el arreglo del muertito, sale caro. No le cargue la mano a la viuda o al viudo. Coopérese.

¿Qué tal que se muera lejos? El traslado del cuerpo no es barato. Tome precauciones.

Tengo una amiga inglesa que todos los meses se hace la foto de la despedida. Así como lo oye. Ella dice que no quiere que vayan a escoger la peor foto. Tiene razón. No tiene que ver con ser controlador, es dejar todo en orden.

Así que ahora que nos estamos preparando para ponerle la ofrenda a nuestros muertitos, seamos considerados. Si nos toca partir, que las lágrimas de dolor no vengan acompañadas de lágrimas de angustia por el gasto que provoca morirse. Platíquelo con su pareja. Váyase tranquilo, pues tiene los servicios funerarios pagados. ¡A morirse tranquilos! Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.