El susto de Exatlón

1990
Daniel Bisogno

Dicen que el miedo no anda en burro y sin duda alguna esto fue lo que les pasó a la mayoría del Equipo Azul, o sea el equipo de contendientes del Exatlón que, acá entre nos, ha resultado un verdadero éxito en el gusto del público y en sus niveles de audiencia, que no es por nada pero le mete un arrastrón a toda su competencia, cosa que la verdad me da mucho gusto, pues es un programa dedicado a la competencia deportiva y a la superación personal. Pero ese no es el tema de esta entrega demoníaca desde algún punto infernal del Averno, desde donde saben ustedes que les escribe esta gárgola ardiente que soy yo.

Resulta que como algunos de ustedes sabrán, pues los integrantes del Equipo Azul ganaron algunas de las competencias de la emisión y los premiaron, cosa que frecuentemente sucede, y esta vez era un viaje a Punta Cana, que acá entre nos es un paraíso; pero vino el terror cuando la avioneta que los transportaba comenzó a fallar. Todos los que hemos vivido esta especie de trance sabemos de lo que les estoy hablando, no hay palabras para expresar el terror, el miedo a la muerte y todo el contraste de sentimientos que pasan por tu cabeza y tu corazón en esos momentos. Nosotros que tenemos tantos años viajando con Ventaneando, y yo por mi parte también con las obras de teatro, hemos tenido varios eventos de esa naturaleza y es simplemente traumatizante y aterrador, con decirles que justo un fin de semana antes que el avión donde viajaba Jenni Rivera se estrellara, a mí me tocó viajar en él, haciendo exactamente la misma ruta Monterrey- México y más o menos a la misma hora de la madrugada.

Me ha tocado tocar pista sin el tren de aterrizaje, entre muchas otras “linduras” y la verdad sí se zurra uno del terror, por eso entiendo que en esa vorágine de sentimientos los contendientes del Equipo Azul hayan decidido hacer un alto e ir a abrazar a sus familias, a quienes ya tenían meses sin ver y olvidarse de todo por un rato después de la experiencia vivida. Y así lo hicieron. Ya platicando con ellos me contaron de lo bien que lo estaban pasando en Exatlón, pero pues estas experiencias te hacen querer tocar base y el programa y su éxito rotundo no puede esperar. Uno de los chavos me contó que él juega rugby y ahora que volvió con las ganas inmensas de abrazar y besar a su novia pues se tuvo que aguantar, porque su novia también es seleccionada nacional en este deporte y se fue a una competencia fuera del país, así que no la ha podido ver, ni tocar, que acá entre nos es lo peor, pues después de tantos meses sin ponerle “peluca a Kojak”, pues es la mayor ilusión con la que llega uno; y pues no se ha podido.

Otro de los chavos me contó que ya quiere arrancar con la continuación de su carrera como profesional de las artes marciales mixtas; lo que sí les puedo decir es que siete decidieron no seguir en el Exatlón por el evento que comentamos, pero absolutamente todos reconocen y agradecen a esta emisión todo lo que aprenden, el espíritu deportivo y la gran oportunidad que es el poderlo hacer, con decirles que algunos hasta me dijeron que cabe la posibilidad de que en la próxima temporada regresen por este sueño. He dicho.