La casa con un reloj en sus paredes, una entrega sencilla para los pequeños

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La casa con un reloj en sus paredes una entrega sencilla para que los pequeños del hogar tengan una buena dosis de sustos de cara a Halloween; entretiene a secas.

Calificación: Regular

Debo decir que al ver esta película de corte infantil, sin duda me llegaron a la mente recuerdos de viejas series de horror de los años 90’s, Escalofríos entre ellas, o un poco del humor que tiene Monster House, y es que algo que maneja esta cinta a la perfección es justo eso, una dosis balanceada de comedia con terror, algo en lo que incursiona el director Eli Roth, pues él es mundialmente conocido por tener en su filmografía la saga de Hostal (básicamente sangre y violencia extrema). Ahora con una producción infantil, el director logra sacar adelante una cinta que apela a entretener a los pequeños del hogar, y aprovecha que una de las festividades más grandes del año está por llegar, Halloween.

La casa con un reloj en sus paredes, cuenta el mágico y escalofriante relato de un niño de 10 años llamado Lewis (Owen Vaccaro), quien se muda a la vieja y rechinante casa de su tío (Jack Black), la cual cuenta con un misterioso reloj. Pronto, la aburrida y tranquila vida de su pueblo se verá interrumpida cuando accidentalmente, Lewis despierte a magos y brujas de un mundo secreto. La película está basada en la novela homónima de John Bellairs (1973).

La cinta sin lugar a dudas sirve para entretener a quien la ve, tiene buenas dosis controladas de humor, lo que ayuda a pasar ciertos momentos lentos en su trama, así como una buena ejecución en cuanto al terror, esto obviamente dirigido al target infantil, pues una persona adulta difícilmente sentirá escalofriante lo que ve en pantalla. Es una cinta para que los pequeños del hogar puedan disfrutar también de Halloween, asustándose de forma sana y moderada.

La historia es sencilla, fácil de digerir y la verdad es que poco importa, pues lo crucial es el descubrimiento personal de nuestros protagonistas, que deberán sortear los peligros que se avecinan, a la par de que deberán lidiar con sus fantasmas personales, para así lograr salvar el día. Algo que debo destacar de gran manera son los efectos visuales, pues están increíblemente bien logrados y le permiten al espectador sumergirse de lleno en una ficción bien ejecutada.

Los actores Jack Black y Cate Blanchet cumplen en su papel, lo que ayuda mucho al desarrollo de la historia, pues en ellos recae el soporte y apoyo de nuestro pequeño actor Owen Vaccaro, primeramente con un Jack Black que le imprime la comedia que lo caracteriza y le permite a Lewis tomar las cosas de buen humor y siempre con una sonrisa, y por otro lado, el personaje de Cate Blanchet otorga la sabiduría y la tranquilidad que nuestro joven requerirá para las consecuencias de sus actos. Por su parte, Owen, quien interpreta al pequeño Lewis¸ impregna al personaje de mucha luz e inocencia, es alguien tímido y cobarde que deberá descubrir su coraje y valentía interna, pues las complicaciones que llegarán a su vida demandarán de toda su voluntad.

 

Uno de los puntos negativos que encuentro es que la cinta no busca ir más allá, su trama y sus personajes no son trascendentales, fácilmente olvidables al salir de la función, además del villano, que sin duda es un rufián de poco pelo. Aunque es comprensible que la historia es infantil, siento que desaprovecharon la oportunidad de dejar una huella en los niños, de lograr que ellos crean todavía más en la fantasía o que en su mente surja el deseo de convertirse en el pequeño Lewis, y al final, la cinta también carece un poco en cuanto a la construcción de los personajes, de un trasfondo creíble y de una meta en el villano aceptable. La banda sonora no es tan buena como desearía y el desarrollo del guion también se vuelve un poco tedioso conforme avanza la trama.

En términos generales, La casa con un reloj en sus paredes, es una película que va a lograr entretener a quien la ve, en especial a los pequeños, es una producción para disfrutar de cara al festejo de Noche de Brujas y Día de muertos, pero que desafortunadamente no va a lograr enganchar de sobremanera con el espectador, pues lo poco trascendental de sus personajes e historia, la convierten en una cinta que pasará sin hacer mucho ruido por la cartelera mexicana.