La Capilla Sixtina chilanga

La Capilla Sixtina chilanga

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Armando Ramirez

Para los mexicanos era Vlady, pero su nombre completo fue Vladímir Víktorovich Kibálchic Rusakov, yo creo sus amigos pintores como José Luis Cuevas dijeron, mejor le llamamos Vlady, y así se le conoció, su padre Víctor Serge, escritor e intelectual comunista, fue perseguido por Stalin hasta que lo encerró en Siberia, ahí Vlady aprendió sus primeros conocimientos escolares, había nacido en 1905 en Petrogrado.

El Padre y el hijo anduvieron por toda Europa, hasta que en 1943 Vlady que conocía la obra de Frida Kahlo y Diego Rivera entabló correspondencia y fueron bien recibidos en México, aquí Vlady se nacionalizó mexicano y falleció en Cuernavaca en 2005.

Vlady se convirtió en un artista muy conocido en Europa y formó parte de un grupo llamado de la “Ruptura” donde estaban Cuevas, Felguérez, Gironella. Todo esto viene a cuento porque hay una obra maestra del muralismo mexicano en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, que usted debe conocer. Está en la calle del Salvador, entre Bolívar e Isabel la Católica, por donde pasa el Metrobús, no hay pierde para llegar.

Si usted es chilango que se respete o visitante de la Ciudad, échele un ojito a este mural que se encuentra en los muros de la Biblioteca que fue el Ofertorio de san Felipe Neri, la porta de la entrada es de una belleza barroca que vale la pena admirar, entre y descubrirá una de las obras más hermosas de Vlady, que nos dejó para orgullo de los chilangos, “La Revolución y sus elementos”, es una fiesta del color con referencia a la historia de la humanidad, va del Quijote, a Benjamín Franklin, de Freud, a la toma de la Bastilla, la entrada es gratuita.

Muchos le llaman la Capilla Sixtina chilanga, puede entrar, sentarse en cada uno de los sillones de piel que hay y admirar la obra y si tiene dudas, la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, es una de las más modernas, en sus computadoras puede consultar lo que desee saber o los periódicos antiguos o los del día.

Hay temporadas de música clásica en la capilla, bien vale la pena visitar este hermoso edificio que por culpa de los murales de Vlady deslumbran sus formas y el colorido, una maravilla del muralismo. Y es una lástima que los chilangos no lo conozcan y mejor los extranjeros, digo, está en el Centro Histórico, qué tanto es tantito.