Bronce de oro

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Ciudad de México.– Entre los asistentes al festejo por los 50 años de los Juegos Olímpicos México 68 se encontraba Servilio Sebastiao de Oliveira, quien perdió ante el mexicano Ricardo Delgado en la Semifinal de boxeo en la categoría de Peso Mosca para después colgarse la medalla de bronce en la justa veraniega.

“Para mí fue una gran satisfacción cuando recibí la invitación, porque se están celebrando 50 años de los primeros Juegos Olímpicos realizados en América Latina, y se conmemora también la décima cuarta medalla de un brasileño.

“Brasil comenzó a participar en los Olímpicos en 1920, y la mía fue la única presea en boxeo hasta Londres 2012”, revela en entrevista para Grupo Cantón De Oliveira, quien considera que su metal es más preciado que los que se consiguen hoy en día.

“En la década de los 60 no había muchos recursos tecnológicos, ni dinero, entonces pienso que ganar una medalla en 1968 es mucho más significativa que tenerla hoy, no es que sea menor, es lo mismo, pero el atleta tiene más condiciones que en el pasado”.

Además, el exatleta nacido en Sao Paulo, relata las grandes diferencias entre los pugilistas de antes y los de la actualidad.

“El trabajo de base es fundamental, en aquella época no había trabajo de base, no había categorías infantil, cadete, juvenil. Yo por ejemplo, comencé en el amateur a los 17 años, y hoy, mi nieto (Luis Gabriel) a los 17 tiene ya 50 peleas. Él fue Campeón Intercontinental en los Estados Unidos hace cuatro meses y el sábado pasado terminó en cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, Argentina”.

ESPÍRITU OLÍMPICO

Servilio se volvió a encontrar con el mexicano Ricardo Delgado, quien lo derrotó en el camino por el oro en México 68, después de platicar y enviar unos cuantos golpes al aire como hace medio Siglo, se fundieron en un abrazo dejando de lado la rivalidad.

“Ya lo había visto en Cancún, fue la primera vez que lo volví a ver desde 68, y lo veo bastante bien”, refiere entre risas el exboxeador, que recuerda que la última vez que había pisado la Ciudad de México fue en 1986, como parte de un programa de boxeo en el que acudió como entrenador, “tengo fotos de mi visita al Estadio Azteca”, rememora con un español bastante fluido.