Belisario al olvido

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DE FRENTE Y DE PERFIL-RAMÓN ZURITA

Durante años, Belisario Domínguez fue considerado un prócer del México independiente, cuyo discurso pronunciado el 29 de septiembre, en el Senado, le costó la vida el 7 de octubre de aquel trágico 1913.

Chiapaneco de origen y senador suplente en ejercicio de propietario, el doctor Domínguez subió a la tribuna para increpar al usurpador Victoriano Huerta, por lo que fue asesinado y en represalia a su valiente oda, cercenado de la lengua.

No fue el único que sufrió ese oprobio o que fuese asesinado en aquel fatídico 1913, ya que con antelación, Serapio Rendón, diputado, fue asesinado, después de pronunciar un discurso en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, la saña aplicada en el caso de Domínguez lo convirtió en lo más representativo para mostrar la fuerza, entereza y libertad del Poder Legislativo, por lo que desde 1953 se determinó la creación de la Medalla Belisario Domínguez, la que sería entregada en el Senado de la República a un mexicano (a) que se haya distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente como servidores de nuestra patria o de la humanidad. De esa forma, se inscribió su nombre en letras de oro en el Senado de la República y se creó una comisión especial para discernir quién se hacía merecedor de la presea,

Una mujer, Rosaura Zapata, educadora, fue la primera recipiendaria de dicha medalla y después en sucesivo, hombres y mujeres representaban parte del activo nacional, entre los que había constituyentes, revolucionarios, educadores, diplomáticos, intelectuales y artistas plásticos, hasta que se decidió politizar su entrega y dejar que los partidos presentaran sus propuestas, bajando el rigor de los merecimientos.

Hoy, la Belisario se encuentra casi en el olvido, se entrega fuera de fecha, cuando los senadores o el Presidente quieren y no se respeta la fecha del 7 de octubre.