Autoconocimiento la base de la autoestima

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Laughing woman with umbrella checking for rain

Es resultado de un el proceso reflexivo mediante el cual la persona adquiere noción de sí misma, de sus cualidades y características

EL AUTOCONOCIMIENTO está basado en aprender a querer­nos y a conocernos a nosotros mismos; supone la madurez de conocer cualidades y defectos y apoyarse en los primeros y lu­char contra los segundos. Posee diversas fases, como: autoper­cepción, autoobservación, me­moria autobiográfica, autoesti­ma y autoaceptación.

Es un proceso lento, que lle­va a una persona a ser consciente de sus necesidades, limitaciones, temores, alegrías. Se inicia cuan­do se toma conciencia de las pro­pias fortalezas y debilidades y se prolonga durante toda la vida.

Muchas personas acumulan gran cantidad de conocimien­tos, recorren varios países, pero pocos se detienen un momento para profundizar en su conoci­miento. Cuando se avanza en el proceso del propio conocimien­to, se puede también lograr ma­yor respeto, control y estima.

AUTORRESPETO

Algunas personas desean que les den su lugar, pero ellas mis­mas no creen que sean dignas o merecedoras de ese respeto. El respeto por uno mismo se basa en el conocimiento y aceptación de las propias limitaciones y po­sibilidades. Cuando una persona conoce y comprende los motivos que lo llevan a actuar de una ma­nera determinada es capaz de respetarse y lograr el respeto de los demás.

AUTOCONTROL

El conocimiento y el autorrespe­to conducen al propio control. Uno mismo es capaz de contro­lar sus impulsos, postergar cier­tas acciones para mejores oca­siones o adaptarse a diferentes situaciones. No se trata de dejar­se llevar o hacer todo lo que los demás dicen. Cuando se consi­gue el conocimiento, el respeto y control de uno mismo, se ob­tiene una sana autoestima.

AUTOESTIMA

Es la fe que cada persona tiene de sí misma. Es la percepción del propio valor, habilidades y lo­gros, la visión positiva o ne­gativa que se tiene de uno mismo. Es importante por­que cuando uno se acep­ta a sí mismo con sus defec­tos y virtudes, puede aceptar a los demás, tal como son y no se “muere” por aparentar ser al­go que no es.