Crítica a “Un extraño enemigo” (Primera parte)

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Entre líneas

Por Daniel Moncada

Twitter: @danielh_moncada

La serie producida por Amazon Prime y Televisa “Un extraño enemigo”, dirigida por Gabriel Ripstein, se basa en la historia de un funcionario de la Dirección Nacional de Seguridad (DNS, la cual en realidad fue la ahora extinta Dirección Federal de Seguridad), órgano del gobierno que se encargó del espionaje del movimiento estudiantil de 1968.

A través de la ficción, reconstruyen el desarrollo de los hechos que llevaron a la masacre del 2 de octubre de 1968. Simplemente ficción, sin embargo, una historia que podría pasar como una realidad para aquellos quienes no estén alfabetizados audiovisualmente, con la suficiente capacidad crítica para entender que es una simple justificación de la matanza que recae sobre los hombros del personaje principal con ambiciones políticas sin límites.

Los primeros cuatro capítulos de esta historia, mostrados en la plataforma de la empresa del hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, y producida junto con el hijo de Emilio Azcárraga Milmo – el mismo que pensaba hacer contenido televisivo para “jodidos”- tratan de enfatizar la vida de Fernando Barrientos, a quien en la sinopsis describen como un personaje ambicioso de poder, manipulador e incluso asesino, con tal de conseguir sus objetivos. Siendo el responsable de la matanza de Tlatelolco y dejando en segundo plano al presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien sólo lo representan interesado porque las olimpiadas salgan de manera ordenada. Justificando intrínsecamente aquella frase también del padre de Arzcárrga Jean, “somos soldados del PRI y del presidente”.

Incluso, al mismo expresidente y en ese entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, que, a medio siglo de 1968, tiene 96 años, lo ponen como un sujeto aconsejado por el mismo Fernando Barrientos, con tal de ser el sucesor de la silla presidencial.

Partir del análisis de la representación narrativa de una serie que relata hechos que marcaron una coyuntura histórica, política y social del país, en la cual también tuvieron sus tentáculos metidos intereses internacionales ideológicos; nos hace volver a establecer un debate ideológico, el contraste dual entre capitalismo y comunismo internacional o socialismo. La mano comunista en el movimiento, y el espionaje yanqui fascista a través de la CIA.

¿Qué sistema nos rige actualmente y qué pretenden aquellos que tienen el control económico más fuerte (podría pensarse) para desarrollar una ficción representada en hechos reales de esta manera? Haga usted sus propias conclusiones.