Educación sin violencia: Negociar o castigar

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Tanto el exceso como la carencia de autoridad desencadenan consecuencias negativas en la convivencia familiar. Encontrar el punto medio es la clave para formar a tus hijos y tener un ambiente sano en el hogar.

Negociar es una experiencia de aprendizaje para tus hijos. En su desarrollo, reciben la lección del trabajo en equipo y la contemplación de los puntos de vista de los demás.

¿Sabías qué?… 

En la familia, como en la vida, es conveniente establecer asociaciones positivas con quienes te rodean?

Muchos padres sienten que pasan el día dando órdenes y discutiendo en el hogar: “¡debes ir a la cama!”, “¡debes cenar ahora!”. Las respuestas de los niños y adolescentes no tardan en aparecer. ¿Cuándo debes negociar con tus hijos? ¿Hasta qué punto puedes ceder?

¿En qué situación es posible?

En muchos momentos, los niños y adolescentes pondrán a prueba la firmeza de la acción que sugieres e intentarán cambiarla por cualquier medio. En muchos casos, aparecen las pataletas, las lágrimas o la manipulación afectiva. Bajo estas circunstancias, es importante que hagas respetar tus límites y justifiques tus razones. Demostrar empatía y entendimiento hace que las personas reaccionen positivamente, aunque no quieran.

LA EVALUACIÓN

Las negociaciones con los hijos les ayudan a evaluar los hechos y aprender a hacer elecciones. También les demuestran que se pueden arreglar las diferencias sin tener un conflicto. De ello aprenderán a respetar y a confiar en las alternativas y soluciones que tú les ofreces.