El pacto de Duarte y el Estado

El pacto de Duarte y el Estado

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CDMX, hoy y mañana – Arturo Ríos Ruiz/Grupo Cantón

DUARTE Y LA BURLA.– La incredulidad al régimen actual, que fue el gran factor del desplome del PRI, convertido en hartazgo, la benignidad del juez y la sorpresiva aceptación de los cargos de Javier Duarte, todos no graves, huele a pacto para dejar planchado el caso ante la inminente llegada del nuevo Gobierno y escudarse en la no retroactividad de la Ley.

El mayor escenario de la opinión de conocedores y la expresión ciudadana en las redes sociales, van del análisis razonado, a las mentadas de madre para el juez y para Duarte que le salió barato su alto grado de corrupción.

Aceptó el exgóber de Veracruz que lavó 75 mil millones de pesos, cuando fue detenido gritó su inocencia, puso a salvo a su esposa, que en Londres goza libre y él con acostumbrado cinismo aguanta la vara que se sale perfecto.

Las leyes mexicanas tienen recursos para ayudar a quien se quiere, desde el MP se envía el acta endeble para que el juez se aproveche del documento y abrir el camino de la libertad a sinvergüenzas, sobre todo a personas como de la que se trata.

Asimismo se actúa cuando son ciudadanos comunes que pagan el soborno o bandas en diversos rubros.

Un ejemplo: los que defraudan con tarjetas de crédito compran a los MP mediante una “iguala”, para en caso de que caiga un elemento importante, les acomoden la acusación para que salga “por falta de méritos” ¡Ay! Este México nuestro.

PADRES DE LOS 43.- Por primera vez en los cuatro años, los papás de los 43 estudiantes, después del encuentro con AMLO salieron satisfechos y según sus palabras “con el corazón lleno de esperanza”.

Para ellos han sido cuatro años de desilusión, dudas y lucha incansable, esta vez, ven la luz de la justicia que tanto han exigido.

PES, SEMPRE NO.- Muy a tiempo se rectificó la incursión del PES en las comisiones, el grito unísono de intelectuales por el error de poner a conservadores en decisiones en cultura y salud con el rubro de la diversidad sexual y el aborto, no podía ser. Por fortuna se escuchó el airado reclamo.