Por la que falta

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Después de salir del Exatlón, Jahir Ocampo se prepara para continuar el ciclo olímpico, aunque no descarta una vuelta al reality

Ciudad de México.– Jahir Ocam­po es un líder por naturaleza, así lo ha demostrado en su carrera como clavadista, donde ha cosechado medallas en cada competencia donde se ha instalado.

Sin embargo, hay una presea que le hace falta, que pudo caer en Río de Janeiro 2016, pero que el atleta buscará llegue en Tokio 2020, una olímpica.

“Sí ese es el objetivo, nos que­damos con la espinita de Río 2016, fueron mis primeros Juegos Olím­picos, fueron sensaciones nuevas, extrañas, que yo nunca había vi­vido”, relata Jahir Ocampo en en­trevista para Grupo Cantón, quien participó en clavados sincroniza­dos, junto a su compañero y amigo Rommel Pacheco, culminando en la quinta posición.

“Pudimos haber ganado una medalla”, añade.

“Desde que empezamos a ha­cer clavados sincronizados Rom­mel y yo en el 2013, nos ha ido bien; en los últimos cinco o seis años no hemos bajado del Top cinco mun­dial, somos una pareja muy sólida, que tenemos la posibilidad de ga­nar medalla en Tokio 2020.

“Rommel es una clavadista experimentado, que sabe lo que quiere y eso me da la tranquilidad de que los dos vamos por un mis­mo camino, con un mismo objetivo y los deseos de ganar esa medalla olímpica para los dos y para Méxi­co”, comenta el clavadista, quien a su vez revela, que de haber parti­cipado de manera individual en la competencia que se llevó a cabo en tierras cariocas, habría tenido un resultado positivo.

“Personalmente sí, creo que lo hubiera hecho muy bien, porque estaba muy bien física y deporti­vamente hablando. Hicimos una evaluación individual días antes de los Juegos Olímpicos y me fue muy bien, incluso estaba por arri­ba de las puntaciones de Rommel, pero los tiempos de Dios son per­fectos y si no me tocaba estar en individual fue por algo, pero ahora trabajaré para estar en ambos”, ad­vierte Ocampo.

PUERTA ABIERTA

Jahir Ochampion, como es conoci­do, sufrió una fisura en la meseta tibial de la rodilla, que sólo requie­re reposo para rehabilitarse, pero fue ésta la causa de su salida del Exatlón, concurso del cual era uno de los favoritos para ganarlo.

“Me queda la espina clavada, porque si ya estaba cambiando en un mes, no me imagino lo que hubiera sido otro mes viviendo en esa realidad, hubiera cambiado más mi perspectiva, mi carácter, la manera de aceptar los cam­bios”, señala Ocampo Marroquín, quien dejó abierta la posibilidad para volver al reality show una vez recuperado.

“Al final, Antonio Rosique lo dijo: ‘las puertas del Exatlón están abiertas para ti, y si tú quieres re­gresar, yo mismo voy al aeropuer­to’, entonces yo me quedo con eso, me voy a recuperar y, Antonio Rosique ya estoy listo, entonces lo dejamos en manos de Dios a ver qué pasa”.

El nacido en el Estado de Mé­xico, admite que lo que vivió en el programa fue muy distinto a lo que se imaginó.

“La primera semana yo llegué pensando que era un show, que me iba a divertir, pero con el tiem­po vas perdiendo ese sentido y entras en el sistema de Exatlón, al final terminé compitiendo como si fuera la final de los Juegos Olímpi­cos porque eres atleta de alto ren­dimiento y siempre quieres ganar”, asevera el deportista de 28 años, quien no estuvo consciente de que era uno de los favoritos de la gente para ganar Exatlón.

“No, adentro en la primera se­mana sí vez muchas cámaras y sa­bes que te está viendo la gente, pero ni te imaginas lo que está ge­nerando Exatlón acá afuera”.

Además, destaca la importancia de este tipo de realitys competi­tivos y su impacto en la sociedad, de la que desea ser visto como un ejemplo.

“Apoyo que se hagan cosas dife­rentes, que las personas nos vean como Jahir Ocampo el ser huma­no, no el Jahir Ocampo clavadista, o el Jahir Ocampo de Exatlón.

“Y a la gente que me dice: ‘es que soy tu fan’, yo les digo: ‘no quiero que seas mi fan’, porque al decir: ‘tú eres mi ídolo’, ya me es­tán viendo arriba, entonces te ido­latran y se ponen un límite y saben que no podrán llegar ahí; entonces lo que quiero son seguidores, líde­res, y si me consideran un líder, yo quiero que la gente que me sigue sea líder en su entorno”, acota el Teniente Ocampo.