¿Golpe de Estado judicial?

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DESDE FILOMENO MATA 8
MOURIS SALLOUM GEORGE
@vocesperiodista

Al terminar su mandato Echeverría, se pretendió exponerlo a la autoridad judicial por la expropiación de los latifundios de los valles de El Yaqui y El Mayo. En ese periodo, desde troneras patronales de Puebla y Monterrey, se incitaba al golpe de Estado, y se hacia referencia al “modelo Brasil”.

En la transición presidencial de 1982, la pretensión de procedimiento judicial fue por partida doble: A López Portillo, y a De la Madrid.

En adelante, los sucesores en Los Pinos fueron señalados como candidatos al juicio político que, ha sido declarado improcedente por la Cámara de diputados.

El ánimo popular se exacerba a finales de cada sexenio contra el Presidente saliente. Hoy no es la excepción, y se propalan rumores de golpe o autogolpe de Estado. Pero con otra modalidad, se ha nombrado en San Lázaro.

En el marco de la presentación de una iniciativa de reforma constitucional para eliminar el fuero a los funcionarios públicos, se instituye la inmunidad con la excusa de proteger la continuidad de los tres Poderes de la Unión.

Se alude la eventualidad de que el Presidente pudiera ser imputado por falta grave en el ejercicio de su desempeño. De ser indiciado, el mandatario correría el riesgo de ser sujeto a “golpe judicial” por la autoridad a la que se consigne la causa.

Lo peligroso es “mentar la soga en casa del ahorcado” en un clima político que no resiste ocurrencias o si, aún peor, el tema se eleva al rango de norma constitucional. Sería saludable que los legisladores renuncien al protagonismo, tomen en serio las consecuencias de sus dichos y se revistan de solemnidad para reparar conductas insanas de los servidores del Estado.

Jugar con fuego cerca de las mechas del bombillo, no es política. Es tremendismo suicida.