Puede salir picoteada…

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FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
Galileo Galilei

Todavía ni siquiera se sienta en la silla del antiguo Ayuntamiento y sus compañeros de partido – Armando Quintero, alcalde electo de Iztacalco; Lourdes Paz, diputada local electa, y el recién nombrado Subsecretario de Capital Humano, Jorge Luis Basaldúa – desterraron el hacha para declararle la guerra al SUTGCDMX, a través de las secciones que empezaron a renovar sus dirigencias.

Paralelamente a Sheinbaum, también mueven las aguas Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno capitalino; su alfil, Mario Delgado, Francisco Chíguil, alcalde electo de GAM, Martí Batres y César Cravioto; todos aplicando la política de “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Cualquiera se preguntaría y eso qué, siempre hay renovaciones y no pasa nada. En apariencia así sería, pero cuando personajes ajenos a la organización sindical empiezan a mover la “cuna” para causar descalabros, las cosas cambian.

Llama la atención que, por un lado, el nuevo Gobierno, habla de paz, concordia, unidad y respeto a la vida interna de las organizaciones sindicales que tienen relaciones laborales con el GCDMX, y por el otro, por abajo del agua empezó a mover los hilos de quienes serán sus subalternos para tratar de apoderarse del sindicato más grande de la Ciudad y de paso controlarlo, porque de golpe, para ella, representaría un gran número de adeptos y el control absoluto de los dineros.

Lo que no ha tomado en cuenta es que su osadía le pude costar caro, porque le puede salir el tiro por la culata; pegarle así al panal del avispero sería muy arriesgado y puede resultar picoteada.

No es lo mismo el SUTGCDMX, con 185 mil agremiados, que el de la ALDF, con más de 600. Este último es un entreguista, su líder sindical, Gaudencio Chávez, le dio todo a los perredistas para dejar colocados a sus incondicionales a pocos días de que abandone la Asamblea.

¿Por entreguista, Gaudencio Chávez se cerró las puertas con Morena? Falta poco tiempo para averiguarlo.