Muralla temible

EL EQUIPO DE JACKSONVILLE BUSCA LA REVANCHA EN LA CONFERENCIA AMERICANA, PARA ELLO VUELVE A CONTAR CON UN APARATO DEFENSIVO RESPETABLE

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Ciudad de México.– Los Jacksonville Jaguars no clasificaban a los Playoffs desde el 2007 y, gracias a la mano experimentada de Tom Coughlin, como directivo de la franquicia felina, cortaron con esa malaria el año pasado, pero no sólo eso, además conquistaron de manera sorpresiva por primera ocasión el título de su División, la Sur de la Americana, en su historia, y llegaron a la antesala del Super Bowl LII, el duelo de campeonato de la Conferencia AFC, el cual perdieron ante los Patriots por 20- 24.

El exhead coach de los Giants llegó al conjunto de Florida la temporada pasada para continuar el proyecto que inicio el dueño Shad Khan en 2013, quien le dio el poder absoluto de las decisiones gerenciales deportivas y trabajó en una sinergia perfecta con el gerente general Dave Caldwell, y el entrenador en jefe, Doug Marrone, con quienes formó una defensiva temible, la número dos de toda la NFL, con 286.1 yardas permitidas por juego.

Sacksonville, como se le nombró al aparato defensivo, mantuvo su columna vertebral para este año con los cuatro linebackers: Yannick Ngakoue, Abry Jones, Malik Jackson y Calais Campbells, quienes se combinaron para 35.5 sacks (capturas de mariscal de campo) en la campaña anterior; y dos de los mejores jugadores en los perímetros de las NFL en las personas de Jalen Ramsey y AJ Bouye.

La única duda para los Jaguares radica en la ofensiva, y no por el ataque terrestre, que es comandado a la perfección por Leonard Fournette, quien promedió cuatro yardas por intento de acarreo por juego, con todo y que se perdió tres semanas por una lesión; sino por la posición de quarterback, donde Blake Bortles no da el estirón definitivo para colocarse como un líder, a pesar de contar con el talento necesario.

De la misma forma el cuerpo de receptores genera incertidumbre, ante la marcha de Allen Hurns a los Cowboys, las esperanzas están cifradas en el novato de LSU, D.J. Chark, que consiguió mil 351 yardas en 66 recepciones, en su cuatro años como colegial.