Diario Basta!

El grano pozolero de María Victoria

No es la primera vez que tengo el honor de estar en casa de María Victoria, para celebrar su Santo los 15 de agosto, he estado presente en otras ocasiones y de verdad se pone muy divertido, desde la primera vez que fui, que fue en el año ‘98, si señoras y señores, hicieron bien la cuenta, ¡hace 20 años! Y desde entonces se daban cita todos los artistas importantes del momento, desde Marco Antonio Muñiz hasta Raúl Vale Q.E.P.D., en esta ocasión, Pati Chapoy me dijo: “vamos al pozole de María Victoria”, así que pasó a mi casa, jugó un buen rato con Michaella, mi hija, que por suerte estuvo deseada haciendo sus mejores gracias y rutinas con mi patrona y amiga y segunda madre, hasta ganas de darle su croqueta a mi hija me dieron.

Luego nos arrancamos rumbo a casa de María, que por cierto vive a unas cuadras de mi casa, así que llegamos y ya estaba la prensa entera afuera de la casa en la calle de Farallón de María Victoria, con todo y las inclemencias del tiempo que estaban haciendo de las suyas con un chipi chipi incesante, estaban todos listos y dispuestos, pues saben que se pueden encontrar con cualquier artista, y dicho y hecho, llegaron la mayoría, casi como en los viejos tiempos, que iban llegado por tandas, los que salían de llamado, luego los del teatro, luego los del cabaret, así más o menos fue ahora, nosotros fuimos de los primeros en llegar, cosa que estuvo muy bien pues tuvimos el tiempo suficiente de disfrutar a María Victoria y su sabrosísima platica, así como su cáustico sentido del humor prácticamente a solas, cosa que resultó divertidísimo, pues tuve la oportunidad de que me platicara mil cosas, desde la historia de sus pozoladas por el día de su Santo, que llevan ya cerca de 57 años, desde que se fue a vivir al Pedregal, hasta como le han volado varios de sus trofeos que tiene ahí en la sala sus propios invitados “háganme el fabrón cavor”, bueno, con decirles que hasta un tapetito de baño que ella personalmente había tejido se llevaron un día.

Poco a poco fueron llegando los invitados, apareció Guadalupe Pineda, guapísima junto con su marido, los dos muy amables, familia, como las gemelas Ivonne e Ivette, que son familia política de María, pues una de las hermanas de las gemelas está casada con un hijo de María Victoria, las gemelas con sus hijos ya grandes, uno es campeón nacional de natación a sus catorce años de edad, eso sí, todos los nietos y bisnietos de María Victoria cantan o tocan, esto por la gran herencia musical que hay en esa familia, llegó Aracely Arambula, Marco Antonio Muñiz, El lujo de México, entre muchos otros artistas. Llegó Juan José Origel y empezó la ronda en la mesa de María Victoria, para entrarle al pozole, no saben ustedes qué pozole, delicioso, está vez lo hizo todo la hija de María y miren que no es fácil, pues es para 150 personas que van desfilando a lo largo de toda la noche, pero delicioso. Espero que el otro año no se olvide de mí y de mi hambre pozolera. Así le decían a una novia que tuve, la pozolaza, porque era puro cachete, oreja, trompa y grano. He dicho.