Enseñando pechuga

10878
Raquel Bigorra

Ayer vino a casa, Ernesto Laguardia y familia, por eso desde el lunes estoy guisando. Me fui ayer al súper corriendo, porque a última hora me di cuenta que me faltaban golosinas para los niños. Son tres, más Rafaella, así que los consentí con helado y ricas galletitas dulces y unos pasteles. Pasé también por pechugas para los niños, porque el pollo que estuve preparando la noche anterior le puse mucho condimento y ya ve como son de melindrosos los más pequeños. Ahí, en el área de las frutas y verduras, me encontré a Germán, el Mascabrother. A mi vecino mandilón lo mandaron por unas pechugas. Dice que Angélica, su esposa estaba en el spa de Aline Hernández. Ella poniéndose divina y mi amigo en el súper. Me parece perfecto. Pero no crea que Germán es fodongo. Iba vestido al último grito de la moda y echó en el carrito puro producto orgánico. Desde aceite de coco hasta las semillas de hemp, el aceite de semilla de cáñamo, que está muy de moda. Me acompañó a hacer mis compras mientras íbamos chismeando y riéndonos a gusto. Nos pasamos unos tips de cómo quemar calorías y me dijo que al día siguiente se iba a entrenar con Armando Araiza. Ya ve que mi Armandito trae hasta six pack en el abdomen. Me ha platicado que no hay manera de que no vaya al gym que tiene en su edificio para sacar toda la energía que carga. Germán parece que hará a Cleopatra, ese es su próximo proyecto. Pero mire, como luego me dice cosas no más para que yo me ría, no le hice mucho caso. Por lo pronto, el delineado de ojos lo trae permanente así que pensándolo bien, la reina egipcia le va a quedar como anillo al dedo. Pasé por mis pechugas y él también. Solo que las mías aplanadas y las de él, bien grandotas. Nos tomamos la foto del recuerdo y yo me tuve que despedir, porque Rafaella se me ha vuelto mañosa en el súper y me echa en el carrito todo lo que va encontrando. Cuando le digo todo, es lo que sea. Ahí me tienen acomodando los productos de vuelta en los anaqueles. ¡A gozar que el mundo se va a acabar! Me voy a apurar que todavía me falta empanizar las pechugas frescas para los niños y recibirlos en casa como Dios manda. Ya les contaré la próxima semana cómo nos fue con Ernesto Laguardia y familia. Andamos celebrando el aniversario de BASTA! Este bendito espacio que se ha convertido en mi rincón favorito. Gracias al diario me siento siempre cerquita de ustedes. Por lo pronto, aquí les dejo la muestra de cómo, para ustedes, hasta enseñamos las pechugas. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.