La casa de las flores

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Lupita Reyes

Me van a disculpar que vaya de aguafiestas pero, no me gustó La casa de las flores. No es divertida, no es interesante, está llena de lugares comunes, es totalmente predecible y la actuación que tanto alaban de Cecilia Suárez… ¿ya se dio cuenta que es la copia de La Betza (Montserrat Marañón) de María de Todos Los Ángeles? Por eso gustó tanto, porque deseamos acercarnos a Stanley Kubrick, pero seguimos añorando a Paco Stanley. Y la verdad es que Marañón es una gran actriz y a Manolo Caro, que es el escritor, guionista, director, productor, aguador y lo que se tercie, le hubiera salido más barato contratar a Marañón que a Suárez y con mejores resultados, porque Marañón tiene gracia natural. Es la copia barata de Brothers and Sisters con un padre y hermanos con una doble vida y una madre que soluciona todos los conflictos, interpretada por una Sally Field tan aprensiva, que resulta graciosa; en cambio, Verónica Castro es y será nuestra querida Rosa Salvaje de toda la vida. ¿Se dio cuenta del vestuario tan pobre que le pusieron a su personaje, según una millonaria de Las Lomas de Chapultepec? ¿Vio la calidad de los muebles de la casa? Parecían muebles de cualquier casa de colonia popular; mientras que Verónica Castro en su casa tiene ebanistero, carpintero y tapicero personal. Y es que es eso, en México seguimos sin saber plasmar en la pantalla a millonarios, pobres, ciegos y a toda la comunidad LGBTTTIQ sin cometer los mismos y tan trillados clichés.

¡Feliz aniversario Basta! Nos devora el mundo digital, seguiremos luchando para que el lector encuentre el placer de pasar cada páginas Gracias don Miguel Cantón y Jesús Gallegos por la oportunidad.