Bancos, obstáculo al empleo

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Victor Sanchez

Sin orden de una autoridad y sólo por atribuciones “administrativas”, bancos cancelan cuentas bancarias a Casas de Cambio y otras empresas. Sin mediar juicio, ni medida precautoria de las autoridades hacendarias, en México se toman atribuciones que no les corresponde. Bancomer, de Eduardo Osuna, y Banbajío, de Carlos de la Cerda, se toma atribuciones que nadie le ordenó. Pisotea los derechos de los clientes de esos bancos y, por si fuera poco, sus directivos se creen eficaces por negar un instrumento que la Dirección de Inteligencia Financiera de Hacienda tiene para vigilar y controlar a infinidad de compañías.

La unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda, de José Antonio González, cuenta con instrumentos de control y son las cuentas de cheques, con las que tienen vigilados a empresarios que puedan lavar dinero o incurrir en algún delito.

Independientemente de ello, Bancomer y Banbajío, han afectado la operación de más de mil empresas de subcontratación mediante la cancelación de sus cuentas de manera unilateral, los intimidan y les exigen contratar despachos de auditores externos como condición para seguir teniendo el servicio. Lo peor del caso es que pretenden que otras instituciones bancarias se tomen las mismas atribuciones. Así afectan a más de 5.5 millones de personas, en su mayoría clientes cautivos de esos bancos, que van desde empresas hasta trabajadores; un negocio que vale alrededor de 6,000 mdp. Andrés Manuel López Obrador a través de su virtual secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, revisará esas actuaciones en los bancos. Al final de cuentas, el presidente de la Condusef, Mario Di Constanzo, prepara una carpeta con información detalla de los abusos de empresas del sistema financiero mexicano.