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El aborto, economía e impunidad

En Nueva York, una de las ciudades más violentas de Estados Unidos, disminuyó la delincuencia entre 1970 y 1990. Intrigado ante ese dato, el doctor en economía de la Universidad de Yale, John Donohue, buscó una explicación que no estaba relacionada al aumento de las penas contra los delincuentes, ni el aumento del número de policías, la tasa de empleo, el ingreso per cápita, ni el nivel educativo, ni mucho menos la tasa de pobreza.

El fenómeno también se replicaba en Los Ángeles. Stephen Levitt, economista del MIT y de la Universidad de Chicago, de la mano de Donohue, analizaron otros factores que no estaban en el radar de los sociólogos: el aborto. Estados con una reducción de la delincuencia se relacionaba con un alza en los abortos, entre 1970 y 1980, lo que se reflejaba en 1980, debido a que el promedio de edad de los delincuentes es entre los 18 y 24 años. De esa manera, los niños no deseados son más propensos a convertirse en delincuentes. Esos son los resultados de las estadísticas.

Claro, no se trata de concluir que el aborto es el camino para acabar con la delincuencia. En Estados Unidos, se apreció esa correlación, pero en México tendríamos que esperar hasta el 2027; unos 20 años después que en la Ciudad de México se aprobó al aborto cuyo embarazo lleva hasta 12 semanas.

Es importante recalcar que no se trata de estimular o promover el aborto con el fin de disminuir la tasa de delincuencia, sino simplemente es un dato que se detectó en Estados Unidos y que en México podría ocurrir. Sin embargo, aquí hay un factor que estimula la delincuencia: la impunidad, aunque los niños hayan sido deseados por sus padres para nacer.