Diario Basta!

¡Ya llegó Albertano!

Así es señoras y señores público querido de mi ardiente corazón, les platico que como no hay día que no llegue ni fecha que no se cumpla ya regresó mi querido Ariel Miramontes, o sea Albertano Santa Cruz después de que literal­mente Televisa nos lo arrebató de la obra de teatro que estamos haciendo juntos para llevárselo de bateador emergente a hacer la comedia en el Mundial de Rusia por parte de esa empresa, cosa que hizo maravillosamente pero ya está de regre­so después de 45 días de estar por aquel­las frías tierras así que para celebrar este fin de semana que teníamos de descanso y que cabe mencionar que era el único pues decidí invitarlo a mi casita de Co­coyoc, a él con sus tres hijos, Quetzal, Arim y El chino que tiene otro nombre más o menos con la misma desvergüen­za cómo le digo a mi Arielito, con esos nombres ¡ya ni chance de ponerles apo­do! Pero llegaron a muy temprana hora pues mi Ariel estaba en Cuernavaca donde tiene una casa maravillosa, así que de ahí se fue rumbo a mi casa donde ya se le esperaba con el desayuno, que­sadillas fritas de frijol, quesillo y pica­dillo, con las múltiples combinaciones que estos tres guisados conllevan, dos salsas molcajeteadas, y micheladas con chamoy, con eso arrancamos la tertulia entre amigos, amigos que ya llevamos trabajando juntos sobre el escenario muchos años en distintas obras de te­atro, amigos que nos entendemos como pocos sobre las tablas y en la vida diaria también, amigos que nos reímos juntos de principio a fin cada que nos vemos y la gente que está a nuestro al rededor también, sea público o amigos, el arte del encuentro. El caso es que ahora sí llegó bien armado mi Arielito, trajo un pastel de cajeta que a pesar de que vul­garmente lo compró en Xochitepec es­taba bastante bueno, además a mi niña le trajo una muñeca con su secadora y todo, pero de esas que vienen en su caja y todo, tampoco les voy a presumir que de esas originales originales pero si muy digna la muñeca, sin rebaba de plástico entre sus deditos ni nada, con sus oji­tos viendo para el mismo lado y toda la cosa, sus niños no habían visto nunca juguete igual, o sea que sí se agradece el sacrificio, se desquitó la cosa con botana de la fina que se les fue sacando durante el evento, los niños pelaban tremendos ojotes cuando yo sacaba las cerezas fres­cas, El chino se tragó tres huesos, ya se nos andaba ahogando, nunca imaginó que traía algo adentro y como mi Arieli­to les ha enseñado a los niños que si les sale el muñeco en la rosca se lo traguen sin decir nada para no tener que pagar los tamales pues el niño así lo hizo y tres veces se nos puso bien morado! Se les sacaron quesos finos, jamón serrano, dips de alcachofa, vinos, de todo para luego rematar en la noche con una carne asada a la luz de la luna con los más selectos cortes, puritito chambarete y retazo con hueso ya ven que tiene mucho sabor. La pasamos bomba, los niños no se querían ir pues acá sí había cama para cada uno y pues en su casa en lugar de tender las camas las mandan tandar, es decir la cama la sacan en tanda, a uno le toca la cama cada semana, estaban tan contentos los chamacos, pero sus padres tenemos que trabajar así que ni hablar a partir de este próximo fin de semana estamos de regreso con A Oscuras me da risa en el CC2. He dicho.