¡Corazones locos! Castillos en el aire

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Cuando la relación parece ir por un buen camino empezamos a hacer planes… formalizar, casarnos, o vivir juntos

Y sí, todo parece comenzar tal como lo planeamos… nos casamos, ahí está tu sala bonita, los jarrones, la vajilla, el perro… pero algo empieza a desmoronarse. De pronto ves a tu pareja tal como es, o empieza a mostrar su faceta de monstruo (o monstrua) porque explota de cualquier cosa, te quiere herir con sus palabras y sus acciones, es muuuy parrandero o muy desobligada, o muy chismosa, o muy promiscuo, o promiscua… o no sé qué tantas cosas feas podemos ser como para estropearlo todo, y más, como para echarle la vida a perder a alguien.

Nadie somos perfectos, la realidad es que estamos llenos de defectos; sólo que hay cosas muy difíciles de tolerar, y lo más asombroso es aún con ello seguir en esa relación. ¿Por qué? ¿Qué pasa por la mente de alguien que sigue construyendo castillos en el aire sobre las ruinas de una relación?

4 años de noviazgo, aseguran algunos estudios, es el tiempo justo para conocer los hábitos de la pareja.

Porque sigues aferrado a esa ilusión que en un momento ambos hicieron: a los planes, a esa casa, al perro, al gato, a los cojines de colores, a un patio tapizado de flores y nubes blancas, pero que ahora reconstruyes día a día con un doble esfuerzo, porque tu pareja parece estar cómoda como está… sobre ruinas, mientras tú sigues tomando bloques de aire y levantas y vuelves a levantar algo que él o ella destruye a patadas. Sigues aferrado a eso… una ilusión; a los planes. Y si hoy no se hicieron tal vez mañana, y sigues esperanzado mirándole a los ojos, para ver si vuelve al camino amarillo que ambos habían trazado. Y no amiga, amigo, no es que él o ella estén mal. No sólo ellos… tú también. Y aceptarlo es el primer paso para entender que no es lo mismo forjar ilusiones en la mente, que llevarlas a cabo. Pueden venirse abajo en el plano espiritual, a pesar de existir en el plano material. ¿Muy complejo?… Seguimos mañana. ¡Escríbeme!