Las peticiones, a montones

97

CIUDAD DE MÉXICO. – No todo fue tranquilidad en los alrededores de la casa de transición Eran casi las 10:00 horas, cuando se rompió la calma. Justo en la llamada “esquina del poder”, que conforman Monterrey y Chihuahua, en la colonia Roma, dos policías detuvieron a un hombre, que fue señalado por presuntamente haber intentado asaltar a un transportista.

El presunto ladrón corría por la calle de Monterrey y al llegar a Chihuahua, los policías auxiliares que resguardan las inmediaciones de las oficinas del virtual presidente electo lo pusieron contra la pared de las oficinas del tabasqueño y lo esposaron.

El hecho provocó que camarógrafos, reporteros, fotógrafos y las decenas de personas que acudieron en busca de ayuda del próximo Presidente, se arremolinaran a dónde estaban los uniformados. Se llevaron al presunto, y la calma volvió. AMLO, adentro, en reuniones de trabajo.

Para amenizar el día, José del Refugio Leyva instaló micrófono y bocinas junto a la casa de transición, y durante casi 2 horas estuvo interpretando canciones de Pedro Infante. Eso sí, también llevaba una petición un tanto extraña y difícil de cumplir para el tabasqueño: que traslade los restos de Pedro Infante de Delicias, Chihuahua, al panteón Jardín de San Ángel.

La misión que se antoja imposible es por el argumento de Leyva: “Es falso que Pedro Infante murió en 1957. Vivió hasta 2013 bajo el nombre de José Antonio Hurtado Borjón. Como López Obrador, Pedro Infante sufrió de la mafia del poder. Le robaron su vida. Quiero que López Obrador me ayude a que le hagan justicia y lleven sus restos con los de sus familiares, en el Panteón Jardín”.

Casi al mediodía, Lázaro Cárdenas Batel, el nieto del prócer que expropió el petróleo, salió de las oficinas de transición de Andrés Manuel López Obrador. Iba sonriente, cual si le hubiesen anunciado que ocuparía algún cargo en el futuro gabinete presidencial.

Parco como su padre Cuauhtémoc Cárdenas, Lázaro eludió responder los cuestionamientos de los reporteros, quienes le insistían si se haría cargo de la dirección de Pemex.

“No tengo interés en ningún cargo, yo sólo quiero que le vaya bien a México”, dijo una y otra vez, sin revelar ni lo más mínimo que hubiese conversado con López Obrador. No queda claro si en la reunión hablaron de energéticos, pero se especuló que sí, porque media hora más tarde, López Obrador anunció los nombramientos para la dirección de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad.

Por supuesto, Lázaro Cárdenas no figuró en las designaciones. Por la tarde, reinó la tranquilidad en la zona. López Obrador salió de sus oficinas alrededor de las 13:00 horas. Dijo que este fin de semana hará trabajo de campo en la Selva Lacandona, en Chiapas. Comentó que va a encontrarse con campesinos, indígenas, productores de la región, que abarca también la Cuenca del Usumacinta.

Estará acompañado de Hugo Chávez, responsable del Programa de Reforestación del Sureste, donde tiene el proyecto de sembrar un millón de árboles frutales y maderables.